El escritor y su gato compartiendo soledades

El escritor y su gato compartiendo soledades
Los infiernos del escritor

viernes, 24 de noviembre de 2017

Maestros del Blues. Dave Hole. Invita la birra artesanal australiana Javier “Paco” Miró


Por Javier "Paco" Miró


Los grandes maestros del Blues, luego de pasear por Brasil y USA, vuelve a Australia con un guitarrista excepcional, de Perth Western Australia cuna de varios músicos talentosos, entre ellos John Buttler y Matt Taylor que tocó con él y también fue visitante del Blog.

Robert David "Dave" Hole nació el 30 de marzo de 1948, en Heswall, Cheshire, Reino Unido. Cuando tenía cuatro años su familia se mudó a Perth, Australia, hogar adoptivo de este guitarrista de slide muy conocido por su forma particular de tocar tanto el rock and roll como el blues.
Hole despliega un estilo bien inusual, en donde alternan la forma tradicional de ejecutar notas y acordes con las notas obtenidas con su mano por encima del cuello de la guitarra. Según el historiador de la música rock australiano Ian McFarlane, Hole" es el guitarrista de blues más aclamado que Australia ha producido... cortesía de su estilo de guitarra poco ortodoxo, sus shows en vivo  y una serie de álbumes de  hard-rock, roadhouse y blues... aún así tardó dos décadas para llegar a ese lugar.

Se interesó en la música blues a los seis años, luego de escuchar el álbum Muddy Waters de un compañerito del Colegio. Más tarde, a los doce años, recibió su primera guitarra y comenzó a enseñarse a sí mismo debido a la falta de disponibilidad de profesores. Comenzó copiando  temas de los discos de Eric Clapton, Jimi Hendrix, Blind Willie Johnson, Skip James, Blind Lemon Jefferson, como método de aprendizaje. Luego estudió la obra de Robert Johnson, Elmore James y Mississippi Fred McDowell.
Si bien Hole es zurdo, después de romperse un dedo en un accidente de fútbol, comenzó a tocar la guitarra derecha la cual debía poseer un molde. La idea surgió en plena etapa de recuperación. Hole solía bromear recordando aquella torpe etapa musical.

En 1968 Hole se unió a The Tracks , algo pop, blues, una banda R&B que nació a principios del año anterior con Follington en la batería, Warren Morgan en teclados y voz, Ross Partington en coros y Wilkins de Murray en el bajo.
En 1972 formó Dave Hole Blues Band con Upson y Al Kash en batería (ex-Blackfeather), el trío se trasladó a Londres  sobreviviendo tocando en pubs locales. Volvio a Perth en 1974, desde ese momento y durante veinte años recorrió el circuito de pubs australianos occidentales con diferentes formaciones de la banda. En 1979 se unió con Matt Taylor (ex-Bay City Unión y Western Flyer) en voz y armónica para formar banda de Matt Taylor-Dave Hole, la cual contó con el respaldo de Paul Pooley en contrabajo y Ric Whittle en la batería. Fue entonces cuando comenzó una gira por Australia a un nivel electrizante de blues y rock  jamás escuchado en este país.

Ya durante la década de 1980 la Dave Hole Band se consolidó teniendo variadas alineaciones hasta 1988, momento en el cual grabó Fusible con John Wilson en bajo y Ronnie Parker a la batería. En 1990 lanzó un álbum, Blues. En noviembre de 1992. Hole firmó un acuerdo para el mercado europeo con Provogue Records, con álbumes y giras por lo Estados Unidos y Europa ayudando a aumentar más aún su popularidad. Excursiones más tardías en Europa lo han visto encabezando espectáculos y festivales en Alemania, con el Festival de Blues de Leverkusen televisado a nivel nacional, también en  Dinamarca, Holanda, Francia y Suiza. Ha actuado en Brasil, Suecia, Noruega, Rusia, Austria, Italia, España, Bélgica y el Reino Unido.




En 1990 publicó “Blues del Fusible Corto” que le trajo a la atención del emblemático sello azul de Estados Unidos, Alligator Records. Dos de sus álbumes han aparecido en la Billboard Top álbumes de Blues, “De acero en acero “(1995) alcanzó el n º 13 y “Boleto a Chicago” (1997) alcanzó Nº 15. Su sexto álbum, lo lanzó el 20 de abril de 1999, se tituló” Bajo el Hechizo”, trabajo que ganó el premio al "Mejor albúm de Blues & Roots" en los Premios ARIA Canberra Times, y él personalmente fue calificado como "un genio musical". En 19 de mayo de 2007  publicó su décimo álbum,”Diamante en bruto”,  en el que canta con Gary von Tersch y Duane Allman...



martes, 21 de noviembre de 2017

Malcolm Young... Réquiem de un músico colosal, ícono del Rock, por Javier Paco Miró.. y que sea con Blues...



Por Javier "Paco" Miró




Se verán en los próximos días, excelentes coberturas de una vida dedicada a un sonido particular y un amor por el Rock, la banda y sus fans.
Se podrán leer todas las anécdotas, estadísticas, giras, discos, composiciones.
Este es para mí un recuerdo desde esta página de Blues a un grande del rocanrol, un tipo fundamental como guitarrista rítmico, creador de sonidos y de los principales riffs de ACDC, compositor o coautor con su hermano Angus de los mayores hits , hoy ya himnos , de la banda.

Seleccione tres blues de una banda donde el blues  siempre está presente en los acordes, la actitud, y los solos de Angus pero en general le inyectan un ritmo arrollador y energía de Hard Rock, en estos temas, creo que muestran bien lo mucho que realmente saben del género.


Es probable
que por un instante
vuelva a percibir, amar,
resistir; intuirme menos muerto...
Por ahora no hay alivio.
Distanciado de mis deseos
persisto, sólo persisto;
deslucido, apagado,
vulgar estado de regreso
con espacios ilusorios,
espectros silentes
que abusan de mi espalda,
moralmente enamorada
de la eternidad
y su néctar de finitud…

miércoles, 15 de noviembre de 2017

Maestros del Blues Tony Tucker.. y un incierto desconcierto en sepia



Todo lo que Tony Tucker quiere que sepamos de él está en sus acordes. Nacido y criado en Buzzards Roost, Missouri, más allá de ser un virtuoso de la guitarra le agrega al género una vocación por la investigación sobre los instrumentos autóctonos que utilizaban los pueblos originarios, sobre todo su interés radica en flautas fabricadas a partir de ramas...






Inciertos desconciertos...


Sábanas obscenas, el hilo del sol invade y vela tu halo sagrado, te veo dormida no haces caso de mí, acaso eres más libre. Y fue nuestra primera cita, noche del estreno, los dos lo sabíamos, adiós seducción, la poesía es la única muestra de perpetuidad que nos une, por eso abre tus ojos para estar segura de mi ausencia. No te expongas, no es necesario, el cielo y el averno por igual nos esperan, nos ofrecen lo mismo, el olvido, en tu caso aquella marca causante del insomnio hoy es silencio, en lo que a mi respecta soy de los que van tras los fallidos pasos de azarosos aciertos. Pienso, suspendo, pienso lo que suspendo, sigo pensando que para los cínicos el paraíso tiene dos caras, ni el infortunio es necesariamente mala suerte ni ser intuitivo tiene que ver con el talento. Siento defraudar a tus esperanzados desintereses, insisto, prever el devenir es tarea de insolentes, tengo respeto religioso por todo aquel hombre que edifica su abandono,  por eso no persistí en la cruel fatiga que invita la ventura de tu huella... 




Sin los flamencos los lagos estarían desencantados, sin los lagos los flamencos solo serían ocaso. Pobres las aves, observan las miserias sin omisiones, mientras los peces tienen el poder de sumergir penas y risas. Naturaleza de mi, de ti...

Las despedidas son péndulos, inercia inevitable, a la par voy bocetando contornos de olvido al verte partir, más luego veré tus ojos comulgar con los míos, a pesar tuyo, mi cuerpo débil y torpe se resquebraja en tu invierno, detrás del prisma esos modestos reflejos marcan tu ruta,  no me entiendo cuando las soledades no te perciben, bella y sublime, así te dibujé en mi ceguera. Estás distante, sin osadía, ausente, excomulgada, fuiste placebo y tersa clama. Si pretendemos avales para el amor seremos fraude, en tus abismos siento que mis infiernos enmudecen, por tu ventana se intuye vacío, desoriéntate, por las estrellas descubro que tu cuerpo todavía es, amnesia de ti y nuestros desencuentros, ausencia de mí...


Los eufemismos pasan de mano en mano, tercos, sin dueño, acaso el sortilegio fue intentar desvestir a tus miedos con linos de celo asumiendo la eternidad cual fórmula de romanticismo. No te ocupes de mis fiebres y mis nauseas, impidamos que este amor nos sepulte, tampoco me indagues, ya estoy demasiado desencontrado por ese sano vicio que persiste en amarte. Mi escenario boceta tu ausencia, bruno destino. Cuesta entender, más lo inexplicable se te adueña, atino pues a que tus placeres abreven de mis sudores. Quizás llegue el tiempo en el cual me ames, y así, sin argumentos y de modo casual, decidiré olvidarte, y caminaré bajo la lluvia de mi granizo tormenta, tras mis pasos, insomnios y misterios, a por la trampa y final, paraíso pensado, edén que solo existe para morirse en paz. Estamos detrás de todo aquello que jamás buscamos aunque siempre llegaremos tarde, la única seguridad de cara al futuro es que nuestros nichos a perpetuidad estarán cercanos al dolor, podemos compartir el cielo y el infierno, nada que valga un recuerdo, escaparse no es otra cosa correr y no encontrarse, de alguna manera toda ausencia instala al olvido como aliado. Así me desperté una noche, mojado, y se me ocurrió desandar mi vida, con cuántas sorpresas tropecé. Viajé por senderos en donde los nómadas sueñan fantasmas, partí sabiendo con certeza mi no regreso, me secuestré y me liberé, y fui feliz, sabiendo que lo mejor de lo peor me estaba ocurriendo. Asesiné al muerto que llevaba dentro, espectro que intentaba incomodar mi conciencia, no permito que nadie domestique mis nobles pasiones, solo los mares son capaces de procrear sales de bondad, ningún humano recrea pleamares de ilusión y menos aún bajamares de pureza. El amanecer propone acertijos y crueles preguntas de poca luminosidad, creo en tu voz, descreo de vos, de mí, somos engaño, muy a pesar estoy acostumbrado a tu memoria, contigo soy capaz de no ser, y amo no ser, porque estoy contigo...






miércoles, 8 de noviembre de 2017

Maestros del Blues. Ghost Town Blues Band. Javier “Paco” Miró nos invita este fin de semana al Delta del Mississippi... y el absurdo Imperio de lo inútil...


Por Javier "Paco" Miró









Llenos de historias, nacidos y criados en Memphis, con un ojo hacia el futuro, la banda de la ciudad fantasma representa los mejores aspectos de blues contemporáneo y convencional. Una emocionante mezcla que une al Mississippi del norte, estilo de Nueva Orleans y un enfoque de los Allman Brothers con sesiones de improvisación, la Ghost Town Blues Band tiene algo que ofrecer a cualquiera que tenga un aprecio para la música tradicional del sur. 



La banda cuenta con una gama única de instrumentos, incluyendo órgano, guitarras de caja de cigarro, armónicas, escobas eléctricas y un montón de vientos y percusión. En 2014, lanzaron su tercer álbum, “Duro camino a la azada”, que es un pilar de las raíces de la música blues. Fueron varias veces nominados para el premio a la mejor banda de Blues, el Blast Blues Music Awards. Sus giras por los Estados Unidos y Canadá, incrementan sin dudas su bien ganada y merecido prestigio. Por caso en 2016 fueron la sensación del Festival de Montreal.



Preston McEwen detrás de la batería y Matt Karner en la guitarra baja son una sección de ritmo que castiga detrás de multinstrumentalista y vocalista Matt Isbell, empresa que puede llevar adelante con una guitarra  rústica como con una voz estilo Dr. John. La banda se completa con la adición del trombonista Suavo Jones, Jeremy Powell en llaves y Taylor Orr en la guitarra.




El inútil imperio de los Lamelza

No sos vos soy yo, le confesó el espejo al sentido común de Claudio Lamelza evitando así que éste, con su iracundia, lo pulverizara en miles de astillas. Con esta cita simple y vulgar, completa de falsedad e hipocresía, la imagen logró imponer sus condiciones y continuar sobreviviendo. El combustible para tan exigua ambición era darle al soberbio la versión que más cautivase a sus oídos, ni siquiera debía molestarse por indagar en el campo del intelecto, de este modo la realidad de Claudio Lamelza quedaba preservada y subsumida por una suerte de sombría manipulación asimétrica.
Hacía siglo y medio que el pretérito espejo andaluz viajaba junto al clan de los Lamelza. César Lamelza, chozno de Claudio, lo había robado cuando sus tiempos de tahúr en los suburbios de Aljeciras, Málaga, y digo bien, ya que el hombre se ganaba la vida como timador, siendo un profesional en la asignatura jugaba con la ventaja que facilita la destreza para el engaño y la impunidad que otorga la ignorancia ajena. En cierta ocasión, y luego retado por un Coronel de la Guardia Real y temeroso de que el militar expusiera sus enojos de perdedor de manera violenta, decidió optar por moderar sus ambiciones lúdicas y más allá de los duros obtenidos le solicitó, apenas como tesoro y saldo de partida, un espejo que moraba sin ningún tipo de lucimiento en un tabique apartado de su mansión, pieza que lo había cautivado a primera vista. El espejo, según el militar, era de origen moro, y fue propiedad del primer señor de la Taifa de Algeciras, el califa Al-Qasim Al- Mamud, quien gobernó el reino a comienzos del segundo milenio de la era cristiana. La leyenda familiar asegura que el Oficial no puso ninguna objeción advirtiéndole, al por entonces joven César, que aceptaba la solicitud solo con la condición de que por ninguna razón le fuera devuelto. Así como el muchacho Lamelza era un hábil y promiscuo tahúr, el militar era igual de ducho en las artes del fraude a la hora de pagar las cuentas. El espejo no resultaba ser un elemento valioso por incluir virtuosismo a pesar de su singular belleza, sino un objeto perverso por sus indescifrables hechizos. Alguna vez el abuelo de Claudio y bisnieto de César, de nombre Augusto, le confesó que el timador de la prole se fue de este mundo muy satisfecho por sus proezas sin saber que había sido víctima de un embustero superior cuyo objetivo era deshacerse de tan cruel accesorio y como consecuencia condenar durante varias generaciones o por lo que el tiempo determine a la familia de quien deseara engañarlo para luego revertir la tendencia. Acaso por este último inciso Claudio entendió que nadie en la familia deseó jamás desprenderse de tamaño guiño esperanzador.

Bajo el espejo andaluz y sobre una repisa de mármol descansaba en soledad otro de los particulares fetiches que por compromiso heráldico coleccionaba Claudio Lamelza. Se trataba del único legado material que le había dejado a la familia su bisabuelo Marco Lamelza, marino mercante en su juventud hasta que formó familia. Como vocacional amante de la libertad solía pasar apenas dos meses en tierra firme, durante el resto del año el Mediterráneo y sus ciudades-puerto eran el hogar.
De una de ellas, más precisamente Kotor, pequeño puerto montenegrino bañado por las aguas del Adriático, obtuvo como recompensa, por parte de un ilusionista y mago esloveno llamado Bogomir Loncar, al cual había salvado de un atraco callejero, un portarretratos de origen Cátaro, secta cristiana considerada hereje que durante el siglo XIII había logrado cierto desarrollo territorial. Dicho cerco de fina cerámica dálmata, cuya característica cardinal era hacer olvidar inmediatamente a la imagen que en él se colocaba, moraba sobre la mesada, vació desde luego, debido a que la lógica de su nacimiento contradecía de manera taxativa la impronta de su hechizo. A tal punto era la fortaleza de tal sortilegio que a Claudio se le hacía imposible recordar si ese portarretratos, en alguna ocasión, cumplió con la función para la cual había sido creado. Cuentan los voceros de la familia que el mago esloveno fue el autor de tamaña jactancia profesional para favor de su salvador, para que éste lo utilizara como arma de defensa.

Bajo el angosto front de mármol, el mismo en donde descansaba en soledad el portarretratos dálmata del olvido y que era escoltado por el espejo andaluz del sentido común que siempre daba la razón, se hallaba un recipiente de cobre cuyo brillo hacía imposible sostenerle la mirada. Desde cualquier ángulo estaba asegurada la ceguera, su encandilamiento era terminal, amén de contar con la protección de un eximio par de cristales oscuros, preferentemente las prestigiosas gafas italianas polarizadas Persol, accesorio que a pesar de su probaba eficiencia menguaba de manera relativa los efectos demoníacos. Todo daba a entender, según le contó su padre Lucio Lamelza, que se trataba de un ancestral orinal francés del siglo XVIII que su bisabuelo y en consecuencia tatarabuelo de Claudio, Flavio Lamelza, había adquirido a precio vil, debido a que no se presentaron oferentes, en un remate que se celebró para el centenario de la Patria en una de las viejas casonas porteñas propiedad de la aristocrática familia Guerrero, clan por entonces caído en desgracia debido a la tragedia de la que fue objeto una de sus más notorias integrantes, la bella e histriónica Felicitas Guerrero de Álzaga, asesinada por su amante Enrique Ocampo en enero de 1872. La pieza que también podía hacer las veces de escupidera oficiaba en este caso, con limitaciones, como objeto decorativo, debido a su capacidad para encandilar, incluso varias veces Claudio estuvo tentado para ponerse en contacto con el museo de los orinales ubicado en Ciudad Rodrigo, Salamanca, España. Cuenta la leyenda que nunca jamás ese orinal fue rozado por humores de ninguna clase, según afirmó Flavio Lamelza en su lecho de agonía, su creador se esforzó tanto para diseñarlo y desarrollarlo que veía un despropósito utilizarlo para tan bajos fines, de manera que le incluyó una suerte de alquimia a modo de impedimento. 

Claudio estaba seguro que había llegado el momento para deshacerse de todos aquellos artilugios maléficos que sus antecesores, migrantes y no migrantes, atesoraron cual si fueran piezas de colección bajo historias ciertamente muy poco creíbles. Pensó en César, en Flavio, en Marco, en Augusto y en su padre Lucio y pensó en sí mismo y en la continuidad de la dinastía. Su pequeño hijo Constantino estaba destinado a cambiar ese banal determinismo heráldico. Debido a ello se colocó las gafas italianas, tomó el virgen orinal del siglo XVIII y lo introdujo sobre la pira de madera embebida con gasolina, fogata edificada en el interior de su hogar a leña. Luego hizo lo propio con el espejo andaluz del sentido común y con el portarretratos del olvido. Minutos después encendió la hoguera. Detrás de él, su hermano Nerón, recostado bajo la penumbra, en el sillón del cinismo, improvisaba y recitaba versos de mala poesía en voz alta, sabiendo que en esta ocasión nadie se atrevería a responsabilizarlo por el magno incendio que se estaba gestando…



sábado, 4 de noviembre de 2017

Maestros del Blues. La banda alemana Blues Company y un cuento en noches de exilio. Ayer fue una de ellas ... Responso y después...







Banda de blues alemana cuyo origen se ubica en la ciudad de Osnabrük, Baja Sajonia, y data del año 1976. En sus más de 40 años de vida ya ha lanzado 20 grabaciones y realizado más de 3000 conciertos en el viejo continente. Su fundador y único integrante que permanece es el guitarrista y vocalista Todor Todorovic, lo secundaban un piano un bajo y una batería. En la actualidad son seis los integrantes ya que fueron incorporados un saxo tenor y una trompeta.



Su primera formación fue:


Guitarra , voz
Todor "toscho" Todorovic
piano
Christian Rannenberg
bajo
Michael Müller
batería
Franz "Scholli" Knollmeyer


En la actualidad:

Guitarra, voz
Todor "toscho" Todorovic
Guitarra, arpa
Mike Titré (desde 1980)
Bajo, órgano
Arnold Ogrodnik (desde 2008)
batería
Florian Schaube (desde 2000)
trompeta
Uwe Nolopp (desde 1999)
saxofón tenor
Volker Winck (desde 2013)





Responso y después...


El medidor de combustible señalaba un tercio de su capacidad, la presión de aceite, el amperímetro y la temperatura no destacaban anormalidades en sus respectivos niveles, sin embargo el paso del contacto hacia el  encendido automático exhibía su rotundo fracaso ante cada intento. Su camioneta, de última generación, y recientemente adquirida, se había plantado en medio de la huella sin aviso y no mostraba reacción en contrario. Le urgía una solución inmediata, su joven acompañante no podía sostener demoras prolongadas, el cuerpo lacerado comenzaba a emitir señales indisimulables de su natural erosión.
Renzo Mírcoli había escogido correr el riesgo. Los parroquianos de El Milagro le advirtieron con severidad, a modo de súplica, que tomase por el Camino Real, que de ningún modo utilizara “El sendero de los extremos sucios”, bautizado así por los lugareños desde tiempos remotos, debido a sus siniestras y aterradoras leyendas, más allá que dicho atajo acortaba el camino en dirección a Paraje Cueto casi quince kilómetros, lo que por trochas de tierra o huella constituye un anexo temporal demasiado oneroso. El sendero de los extremos sucios y la nocturnidad sin luna, aseguraban, solo presagiaban infortunio, sufrimiento y olvido para el viajero improvisado. Los coleros aseguraban sobre la existencia de viajeros que jamás habían regresado de su travesía.
Aún así Renzo no dudó, debía depositar a “su” fatalidad, Lorenzo Catáneo, antes de la medianoche en el cementerio del Paraje Cueto tal cual éste le había solicitado como último deseo. Lorenzo representaba el inciso final de una dinastía que había llegado a ese rincón de la llanura en el amanecer del siglo XX. Los Catáneo, de Lamezia Terme, provincia de Catanzaro, Calabria, eran sumamente estrictos a la hora del responso, de ningún modo podía extenderse el estatus post mortem de un integrante más de treinta y seis horas de producido el deceso. En definitiva a Renzo le quedaban apenas noventa minutos para cumplir la encomienda, su vehículo seguía sin responder y el sendero de los extremos sucios aseguraba la más absoluta y oscura soledad. Ni luces en el horizonte ni sombras en las cercanías, además estaba lo suficientemente lejos del destino como para intentar cualquier tipo de sacrificio físico, tan solo los focos de la camioneta y su unívoca dirección le servían a modo de referencia; el cuerpo laxo y aletargado de Lorenzo aguardaba en una de las butacas traseras, sujeto con firmeza por los cinturones reglamentarios.
-        Estimo que necesita ayuda mi amigo – una voz gruesa proveniente de tras la maleza interrumpió la enésima pitada del interminable puro cubano –. No se asuste y escuche con atención. Soy uno de los cancerberos espectrales del sendero, me apellido Catáneo, y estaba en este punto del camino a la espera de su llegada. Creo que lleva en su vehículo algo que me pertenece, corrijo, algo que le pertenece a la familia. Lorenzo nos informó hace horas que usted, Renzo Mírcoli, sería el recurso escogido y confiable que cumpliría con la misión.
-        Perdón, le ruego se identifique, no logro distinguirlo tral la fronda – refuto confundido el viajero –
-        No perdamos tiempo – le conminó la voz, de manera taxativa – baje a mi sobrino del vehículo, recuéstelo sobre la hierba, luego siéntese a su lado, le prometo que en una hora usted estará nuevamente en dirección a su destino con la satisfacción de haber cumplido y habiendo, sobre todo, honrado el noble sentir de la amistad.
-        ¿Podrá arreglar mi camioneta? – inquirió Renzo, cínicamente –
-        Su vehículo no tiene ningún desperfecto, se lo garantizo. Este lugar deificado labora a voluntad de la familia a través de sus espectros heráldicos como una suerte de espacio atemporal en donde las leyes físicas y químicas tienen validez dentro del marco natural. Aquello que escapa de sus dominios no responde, a menos que cualquiera de los preceptores del clan arbitre los medios para que determinados fenómenos se reviertan, por caso el funcionamiento de un mecanismo artificial.
-        Usted dirá entonces en qué puedo servirle – concluyó Renzo luego de seguir las instrucciones de la voz –
-        Soy yo quién se pondrá a su servicio, usted ha hecho mucho por la familia; y lo hizo de manera desinteresada, con compromiso y sin medir riesgo. Lorenzo era el último Catáneo con vida terrenal en estas latitudes, paradójicamente su muerte, no deseada desde luego, significa la llave liberadora para varias generaciones y en consecuencia el regreso a esa Calabria infinita y universal de nuestros ancestros, lugar que nos aguarda paciente para lograr la purificación omnímoda y virtuosa por siempre, más allá del transcurrir de los tiempos. Esta virtud, acaso dote distintiva que sobrevivió invasiones y guerras de toda clase y razón, tuvo su génesis en la Calabria de la Magna Grecia, tiempos en donde Síbaris, Kroton y Locri se erigían como las ciudades más importantes de la osca región. Por tanto y como puede comprender nuestro retorno contiene elementos que ameritan ciertos cuidados y reservas, de allí que nos concentramos para aislar de curiosos el sendero y manipular sus extremos, a los cuales calificamos y denominados como sucios. Este sendero significa nuestra eternidad, nuestra vida. Una vida que nace, y como todo nacimiento, sucio y viscoso, así es El Milagro, lo ha podido comprobar, de manera que no es necesario que redunde. Promiscuidad, pereza e inmundicia son el preámbulo y la constitución del lugar. Hacia el final del sendero, un cementerio y como tal la suciedad de la muerte. Nuestro pueblo, el pueblo de los Catáneo, una aldea cuyo salvoconducto es la inexistencia productiva, por tanto y como consecuencia, el oportuno desinterés del resto de la comarca. Una villa que aparece eventualmente en algunos mapas ruteros y geográficos, en donde incluso se detallan accesos y trochas que nunca nadie podrá transitar.
-        Perdone que lo interrumpa. Debo entender que me encuentro en medio de un firmamento paralelo, atemporal, a la espera que finalice mi vindicación debido al trágico accidente en el cual, por azar, estuve inmerso, ventura que indirectamente causó la muerte de Lorenzo, y el posterior compromiso que asumí al momento de los primeros auxilios, segundos antes de la expiación y a favor de su voluntad, de forma tal depositar sus restos en Paraje Cueto, vía ruta de El Milagro. No sé quién es usted y qué hay detrás de su misterio, intuyo en él cierto acertijo esotérico, le confieso que tampoco preciso detalles. Sospecho que no tengo demasiadas alternativas, si mi tarea está cumplida le suplico libere mi vehículo, si es que tiene esa potestad, de manera  pueda regresar a mi rutina.
-        Como le mencioné hace unos minutos estoy para servirle. Hace más de dos mil años que los Catáneo de Lamezia Terme, dispersos por la historia y sus circunstancias, aguardamos atentos y con ansiedad descubrir el encanto y la bonhomía de esos espíritus altruistas que, como usted, nos favorezcan para regresar a Calabria. Puede seguir su ruta mi amigo. Ingrese a su camioneta y cierre los ojos relajadamente hasta que la claridad lo contenga, serán segundos, luego accione el encendido y circule con precaución por las mismas huella de arribo en dirección a El Milagro, ha sido un placer y gracias eternas por su benevolencia.

Tal lo asegurando por el espectro calabrés la claridad no se hizo esperar. Cuando abrió sus ojos notó que el cuerpo de Lorenzo ya no estaba en la discreta hierba que oficiaba como natural banquina, tampoco había indicios de que otra persona hubiera estado en el lugar. El motor se encendió con total normalidad, de inmediato maniobró para retrotraer sus estelas conocidas; grande fue su sorpresa cuando advirtió que al arribar a ese supuesto destino estaba en realidad en las puertas del cementerio de Puesto Cueto. Rápida y violentamente accionó la reversa volviendo a pisar esas mismas huellas transitadas por ese mismo sendero de los extremos sucios, arribando nuevamente a esas mismas puertas del cementerio de Puesto Cueto, a ese mismo extremo. Una y otra vez repitió el intento hasta que el cansancio y la rutina lo convencieron que la resignación era la mejor aliada. Ingresó al cementerio y buscó cobijo seguro en una de las bóvedas, necesitaba pensar y sobre todo descansar más cómodamente y reparado, para ello dispuso de su bolsa de dormir, elemento que por costumbre siempre tenía en la baulera de la camioneta. Escogió la construcción más destacada, una cuyo exterior exhibía finos mármoles de Carrara azulado y que como las demás tenía en la parte superior del frontispicio el nombre de la Familia Catáneo. Al ingresar, la dinastía en pleno estaba reunida en verbena, esperándolo. Lorenzo no tardó en ofertarle un sentido y fraternal abrazo, actitud que el intruso acepto confusamente, con marcadas prevenciones. Vito, la inconfundible voz tras la fronda, se expuso en cuerpo presente y reiteró la escena; Renzo, era el nuevo y último integrante del clan a incorporar para iniciar el retorno a Calabria, cuestión que se concretó sin mayores demoras una vez finalizadas las presentaciones formales.


 


sábado, 28 de octubre de 2017

Maestros del Blues... El Reverendo Gary Davis. Nos invita a orar en confesión Javier “Paco” Miró.. y un poema gospel




Por Javier "Paco" Miró






“Death have no mercy” la muerte no tiene Misericordia en esta tierra, parece muy apropiado con eventos recientes, con tristeza aprendemos que pasa y ha pasado demasiado a menudo y en muchas tierras. Hasta que cada hombre cambie la esencia interior que produce odio, indiferencia, egoísmo y vanidad la muerte no tendrá misericordia...



El Reverendo Gary Davis, conocido también como Blind Gary Davis (30 de abril de 1896 - 5 de mayo de 1972) fue un canatante afroamericano de blues y gospel además de una aclamado guitarrista. Su estilo característico a la hora de tocar la guitarra, conocido como fingerpicking, influyó en muchos artistas posteriores, tanto bluesmen como de otros estilos; así por ejemplo, en Jerry Garcia (Grateful Dead), Bob DylanKeb MoOlabelle o Guy Davis; y, claro está, en sus propios alumnos en la ciudad de Nueva YorkStefan GrossmanRoy Book BinderWoody Mann y Ernie Hawkins, entre otros.


Nacido en Laurens, Carolina del Sur, Davis quedó ciego a muy corta edad; seducido por la guitarra, desarrolló un estilo de fraseo múltiple producido únicamente con sus dedos pulgar e índice, Davis colaboró con un número importante de artistas de la escena musical del Piedmont blues, como Blind Boy Fuller y Bull City Red. En 1935, el encargado de una tienda, famoso por ayudar a los artistas locales, presentó a Davis (junto con Fuller y Red) a la compañía discográfica American Record Company, comenzando así la verdadera carrera musical de Davis. En esta época se convirtió al cristianismo; más tarde sería ordenado ministro baptista. Debido a su conversión, y especialmente tras su ordenación, Davis comenzó a interesarse por la música gospel. En la década de 1940, la escena musical del blues comenzaba a decaer en Durham, por lo que Davis se trasladó a la ciudad de Nueva York. En la década de 1960 empezó a ser conocido como "el cantante callejero de Harlem", siendo "la" persona a la que había que acudir si alguien quería aprender a tocar la guitarra. En su faceta de profesor, Davis fue extremadamente paciente y comprensivo, asegurándose de que sus alumnos aprendieran y adaptaran su forma única de tocar la guitarra. El resurgir del folk en la década de 1960 relanzó su carrera musical, alcanzando su cota más alta en su actuación en el Newport Folk Festival y en la grabación de la canción "Samson & Delilah" por parte del grupo Peter, Paul and Mary; esta canción, también conocida como "If I Had My Way", era originalmente un tema de Blind Willie Johnson que Davis popularizó




Creencias

Sobre la base de sus creencias,
debo entender que Dios la puso delante mío para amarla,
del mismo modo, debido a su libre albedrío y sabiduría
debo asumir que Dios me puso delante suyo
sin que para usted medie tal condición.
Vaya los destinos y las suertes
que nos tiene diseñados el Padre de todos los Padres.
No pienso contradecirlo e ingresar en herejía
al campo de su fe, Señora mía,
pero creo que en esta oportunidad
Dios ha cometido un desafortunado
y sospecho que innecesario desliz.
Por un lado usted sufre la pérdida
de un entrañable y querido aliado
que la colmaba de sortilegios
e inéditas satisfacciones emocionales,
sombra al que le resulta imposible disimular su amor
y que por ventura ha decidió partir
para que no vea en sus desechos
ese permanente estado de la melancolía y dolor,
incómoda carga emotiva que usted no merece llevar
ya que su vida posee el encanto de la belleza afectiva.
Por otro lado y en mi caso
sufro la angustia de obligarme a olvidarla
porque de alguna manera necesito licenciar a este amor
y transformarlo en osadía para proseguir respirando,
aunque le confieso que pocos deseos tengo de hacerlo.
En cambio y sobre la base de mis no creencias, Señora mía,
hubiéramos festejado, libres y desprovistos,
sin balances ni inventarios,
diseñando juntos ese mundo paralelo imprescindible
que le permita al amor mantener con vida
aquello indomesticable que poseemos.
Dudo que Dios se hubiera disgustado con nosotros,
es más, mi agnosticismo, capaz de leer intenciones,
intuye que el Todopoderoso,
ante lo sucedido y en este sentido,
partió en la búsqueda de un gestor que lo confiese…