El escritor y su gato compartiendo soledades

El escritor y su gato compartiendo soledades
Los infiernos del escritor

martes, 12 de junio de 2018

Maestros del Blues. Raúl Del Moral.. de cataluña



Raúl Del Moral, es un codiciado guitarrista de estudio, multi-instrumentista, productor y compositor catalán con más de 25 discos a sus espaldas. Fue ternado para los Premios Goya 2015 por “mejor música original” con el documental “El culo del Mundo” de Andreu Buenafuente. Es compositor para las grabadoras Sarao Music, Zumba, Universal Music para los que ha compuesto 4 trabajos discográficos. También se encarga de poner música a multitud de anuncios de televisión para empresas como La Sexta, Honda o Volkswagen, así como componer y producir para artistas de todo el globo. A parte es director musical de la compañía internacional de teatro aéreo Grupo Puja!, espectáculo visto por más de 1.000.000 de espectadores en todo el mundo, con 4 premios internacionales Audience Awards.



Ha participado en los mejores festivales del mundo como Montreux Jazz Festival (Suiza), Youtube Festival (Madrid), Glastonbury (UK) o Montremblanc Blues Festival (Canadá). Recientemente acaba de lanzar un LP de beats llamado “Del Moral – Cinematic Beats” y un LP de blues con su proyecto “Raul Del Moral & The Blues Trimmers” bajo el título “When we humbly play the blues”.


Háblanos un poco de tus guitarras
La verdad, no sé nada sobre guitarras. Bueno quizás sepa algo. Lo que sí puedo decir es que uno empieza con una Strato, pasa por Ibanez, Parker u otros inventos modernos y regresa a Fender o Gibson otra vez. Es verdad que cada marca tiene su timbre, su onda… pero hay grandes sonidos en la historia que ya todos sabemos cuáles son. Pero quiero añadir, no es la flecha sino el indio.



¿Qué características buscas en tu sonido por encima de todo?

Cada día me gusta más un sonido seco, sin mucho efecto. Desde el invento de las pedaleras, muy poco guitarristas tocan directos al ampli. Ahora eso es de valientes.




Fuente:




martes, 5 de junio de 2018

Maestros del Blues. Billy TK, blues Maorí y Aspirana Taylor, poesía Maorí.. Nos los presenta un buen amigo de las tierras maoríes, Javier “Paco” Miró




Por Javier "Paco" Miró


Billy TK (Billy Te Kahika) es un guitarrista  Māori, nacido en Palmerston North, Nueva Zelanda. A menudo ha sido promocionado como el maorí Jimi Hendrix y es actualmente uno de los guitarristas más respetados y técnicamente competentes en Nueva Zelanda. Billy TK comenzó a tocar la guitarra a temprana edad y estaba rodeado de jóvenes músicos con talento durante las frecuentes visitas de su familia a Pā de Ratana (comunidad espiritual maorí), que ayudaron a cumplir su deseo de mejorar sus habilidades en su instrumento. Tocaba en conciertos para amigos y familiares durante sus años de escuela secundaria, y una vez que terminó la escuela, formó su propia banda The Sinners, con Ted Cash en percusión, Ratana de Sonny en el bajo, Harold Hine como vocalista y Theo Swanson en guitarra rítmica.



The Sinners fue una de las primeras bandas de Nueva Zelanda que usó distorsión y efectos en la guitarra, estos efectos se convertirían en un elemento básico de la guitarra de Billy fuertemente influenciado por Hendrix. Después de 4 años de tocar juntos, The Sinners fueron reducidos a un trío cuando Theo Swanson y Harold Hine dejaron la banda.  Después de unos meses tocando en Melbourne Australia de regreso  a Nueva Zelanda en mayo de 1968, Billy TK audicionó con éxito para la banda ‘Human Instinc”, con Maurice Greer en la voz y el bajista Frank Hay. Después de un recorrido por la isla del sur de Nueva Zealndia y dos cambios de bajistas, la banda estaba lista para tocar el circuito de Auckland, donde deleitó a su público con su sonido vanguardista, influenciado por el hard rock. El trío registró tres álbumes con Billy TK en guitarra;  Burning Up YearsStoned Guitar y Pins In it. En 1972 formó una nueva banda, Powerhouse  con el ex baterista de Blackfeather Steve Webb, y  John Bilderbeck de Wanganuiand  en el bajo Ara Mete en guitarra rítmica, Jamie Tait-Jamieson en teclados, Arnold Tihema en congas y voces Mahia Blackmore en voz y percusión. Powerhouse abrieron los conciertos en Nueva Zelandia de grupos como Black SabbathSplit EnzJohn MayallSonny Terry and Brownie McGheeUB40Joe Satriani and the Neville Brothers

En este video toca el bajo su hijo Billy TK junior 
también destacado músico y guitarrista de blues


En abril de 1996, TK realizó una canción con Carlos Santana en un concierto en Auckland. Billy TK participa activamente en su papel de Embajador de la paz como representante del pueblo Maori’  a nivel nacional como en el extranjero como parte de un movimiento por la paz. Pasa seis meses cada año gira por Europa, actuando en festivales internacionales como el Festival de la paz de Lothlorien en Foulain. En Enero de 2008 vio  a Billy tocando con la banda de Paki Emma donde abre el Festival de paz Parihaka con Emma Paki, Mara TK, Jonathan Crayford, James Davenport y otros. En Junio de 2010 se estrenó Gordonia, una película con un soundtrack de Billy. La película contó con dos pistas de la época de Human Instinc y una nueva grabación, Gordonia eléctric Suite. Billy actualmente continua sus planes para aumentar el trabajo por la paz tanto dentro de Nueva Zelandia y a través de fronteras internacionales con Star Peace proyect.






Poesía Maorí.. Aspirana Taylor




Apirana Taylor nació en 1955 y es un poeta popular y aclamado, novelista, cuentista, dramaturgo, actor, músico y pintor. Pertenece a la Nación Maorí, Nueva Zelanda. Ha publicado cinco libros de poesía. Accesible, sensible y contundente, su obra asume muchas formas, y se incluye en el currículo de inglés en las escuelas de Nueva Zelanda. No hay muchos Kiwis, jóvenes o viejos, que no están familiarizados con su trabajo, él viaja extensamente por toda Nueva Zelanda e internacionalmente como poeta, músico y narrador.
Entre sus libros de poesía publicados, están: Eyes of the Ruru; Soft Leaf Falls of the Moon; y Joyas en el agua. En 1994 ganó el Premio Te Ha de poesía. Pionero e inspirador del teatro maorí, ha viajado a festivales de poesía en India, Austria, Suiza, Italia y Alemania. Su obra poética ha sido traducida al alemán y al italiano. Su obra narrativa ha sido publicada mayormente por la editorial Penguin.
“Soy un maorí de Aotearoa, un país comúnmente llamado Nueva Zelanda. “Maorí” quiere decir ser un ser humano. Mis tribus son Gati Porou, Te Whanau a Apanui, Ngati Ruanui y Te Ati Awa. También soy Pakeha en parte, que es la palabra Maorí para una persona de ascendencia europea. El lenguaje, la identidad, la cultura son tres temas relacionados que me ocupan pues estos hilos están tejidos a través de mi vida. Yo escribo sobre la pérdida del lenguaje, la cultura y la identidad, tratando de recuperar lo que se ha perdido, para reconstruirlo. Escribo sobre el dolor el pueblo, y la búsqueda de su curación…”
“…El lenguaje no existe por sí mismo. Proviene del alma del pueblo que habla la lengua. Es parte de la cultura e identidad de un pueblo. Los maoríes son polinesios. Nuestros antepasados navegaron en el pacífico y fueron grandes marineros que exploraron el océano, miles de años antes que los europeos. Nosotros colonizamos islas como Samoa y Tonga al occidente, Hawai y Tahití al norte, Rapanui (la isla de Pascua) al oriente y navegamos hasta el extremo sur donde está mi país Aotearoa (Nueva Zelanda). Nosotros hemos conservado en nuestros relatos tradicionales el registro de esas épicas jornadas, en nuestras canciones y en nuestra poesía…”

Fuente:




MAGIA DE LUNA (MOON MAGIC)

Ah esa magia de luna
retorciendo las calaveras
de poetas, amantes
y sacerdotes paganos.
Préstenme los ojos de la luna
y moriré mañana
habiendo vivido
mil años.



SOY (I AM)

Mi corazón es creación
mis huesos son destrucción
mis pies son gritos
caminan y corren al
ritmo y zumbido de las balas
mis ojos son alas
atraviesan montañas y mares
soy un asesino que llora por los pobres
amo la humanidad y te baño en sangre
estoy equivocado con razón y erradamente sensato
soy la libertad de los amantes
soy amado y acariciado
me temen y me odian
levanto los gobiernos
y los destruyo
soy el temblor de tierra del tiempo
y el sol que se levanta
estoy contra la opresión
cuando se equivoca
y a su favor
cuando acierta
tengo hambre de cambio
soy la cordura y la locura
nunca satisfecho
soy tú
tengo sed de las aguas del conocimiento
y me quemo
me quemo me quemo
en estas calles
en sus corazones y sus mentes
soy fuego
soy revolución

lunes, 28 de mayo de 2018

Maestros del Blues.. Eddy “The Chief” Clearwater y algunas reflexiones poéticas de un joven Oriental, Isidoro Ducasse, natural de Montevideo, más conocido como El Conde de Lautréamont..





A sus 83 años The Chief continúa siendo un número de lujo dentro del mundo del blues. Su nombre real es Edward Harrington y nació el 10 de enero de 1935 en Macon, un pequeño pueblo dentro del estado de Mississippi. Y mucho le costó sacarse de encima esa suerte de determinismo que lo hacía ver como un simple imitador de Chuck Berry, número que abrazó con mucho afecto y respeto, acaso siendo el mejor, nadie duda en el presente de sus dotes musicales como guitarrista West Side y menos como showman. 



Durante los 60 y los 70 se dedicó a dar recitales en las universidades y haciendo giras por Europa En los 80 y con el lanzamiento de su trabajo titulado The Chief bajo el sello Rooster Blues logró imponer su estrella en Chicago, ciudad en la que se había radicado en 1950. Lleva 17 grabaciones realizadas, la última data del año 2014 bajo el nombre de Soul Funky con la compañía de Billy Branch y Ronnie B. Brooks.




Isidore Lucien Ducasse
Conde de Lautréamont..



Isidore Lucien Ducasse, más conocido con el pseudónimo de Conde de Lautréamont, nació en Montevideo, Uruguay en 1846 y murió en 1870 a los 24 años de edad, en París, Francia. Negado en su época hasta por su editor, es descubierto por Remy de Gourmont en 1891 en el canasto de una librería en Bruselas, Bélgica, dicen, casi de casualidad, después de pasar ventitrés años inadvertido, es redescubierto por Tristan Tzara y André Breton en la década de 1910, haciéndolo famoso entre los artistas de su generación como en los grupos y movimientos donde participaban; Breton en el surrealismo  y Tzara en el dadaismo.  "Según los críticos surrealistas, Lautréamont es el mayor poeta uruguayo-francés más importante incluso que Arthur Rimbaud".


La duda es un homenaje a la esperanza


Reemplazo la melancolía por el coraje, la duda por la certidumbre,  la desesperación por la esperanza, la maldad por el bien, las quejas por el deber, el escepticismo por la fe, los sofismas por la frialdad de la calma y el orgullo por la modestia.


Existe una convención poco tácita entre el autor y el lector, por la cual el primero se denomina enfermo, y acepta al segundo como enfermero. ¡El poeta es quien consuela a la humanidad! Los papeles están arbitrariamente invertidos.


Vuestro espíritu es arrastrado continuamente fuera de sus casillas y, sorprendido en la trampa de las tinieblas, construido con arte grosero por el egoísmo y el amor propio.


Los mejores autores de novelas y de dramas desnaturalizarían a la larga la famosa idea del bien, si los cuerpos docentes, conservadores de lo justo, no mantuvieran a las generaciones jóvenes y viejas en el camino de la honestidad y el trabajo.


Toda el agua del mar no bastaría para lavar una mancha de sangre intelectual.


El gusto es la cualidad fundamental que resume a todas las demás cualidades. Es el nec plus ultra de la inteligencia. A él sólo se debe que el genio sea la salud suprema y el equilibrio de todas las facultades.


Lo que sufre, lo que diseca los misterios que nos rodean, ya no espera. La poesía que discute las verdades necesarias es menos bella que la que no las discute. Indecisiones a ultranza, talento mal empleado, pérdida de tiempo: nada será tan fácil de comprobar.


La melancolía y la tristeza son ya el comienzo de la duda; la duda es el comienzo de la desesperación; la desesperación es el comienzo cruel de los diferentes grados de la maldad. La pendiente es fatal, una vez que uno se arroja por ella. Es seguro que se llaga a la maldad. Desconfiad de la pendiente. Extirpad el mal de raíz.
No estimuléis el culto de adjetivos tales como indescriptible, inenarrable, rutilante, incomparable, colosal, que mienten desvergonzadamente a los sustantivos que desfiguran: son perseguidos por la lubricidad.




miércoles, 23 de mayo de 2018

Maestros del Blues.. Walter “Wolfman” Washington. Nos conduce por entre los fantasmas neorlandeses del Katrina, Javier “Paco” Miró.. y la historia del escritor local John Kennedy Toole, autor de la monumental obra La Conjura de los Necios....



Por Javier "Paco" Miró







                                                     Walter "Wolfman" Washington nació el 21 de Diciembre 1943, cantante y guitarrista americano oriundo de New Orleans, Louisiana, Estados Unidos. Posee un sonido que mezcla las raíces del blues con elementos del funk y el R&B.
Como la mayoría de músicos afro-americanos del sur, Walter, empezó cantando en la escuela y un coro de la iglesia. Su primer grupo lo fundó en el barrio “the True Love and Gospel Singers”, grupo de música spiritual a capella.

A mediados de 1960, Washington formó la banda “All Fools Band”, con ella tocó en diversos clubes de New Orleans. Ya en la década de 1970 se unió a la banda Johnny Adams. Tocó  y grabó con Adams por 20 años. Tmbién durante esa década formó su propia banda, “Los Roadmasters” realizando un exitosa gira por toda Europa. En 1981 lanzó su primer álbum como solista titulado Rainin In My Life.


En el nuevo siglo Washington comenzó a tocar regularmente con dos músicos de Nueva Orleans, el organista Joe Krown y el baterista Russell Batiste Jr., trabajando como un trío en el “Bar de la Hoja de Arce”. En 2008, lanzó Doin Funky, su primer disco en muchos años junto con una grabación en vivo. En la actual gira por Europa este ícono del Blues de 74 años, viene presentando su nuevo disco, trabajo que vio la luz en abril de este mismo año 2018 “My future is my past”, producido por Ben Ellman, es un disco diferente a los “viejos” discos con Lee Dorsey o incluso con the Roadmanster, planteado desde el principio como un proyecto creativo solo de Walter, sin una banda que le ayudase a componer desde el principio... Acompañan a Walter Wolfman Washington,  los músicos Terry Scott Jr – percusión, Jack Cruz – bajo y voz, Tom Fitzpatrick – saxo y voz y Steve Detroy – teclados


Por qué la muerte inesperada de John Kennedy Toole fue una gran pérdida para el mundo



Esta es la historia de un hombre que, después de muerto, alcanzó la fama internacional y hoy su obra sigue procurando un gran disfrute a montones personas de todo el mundo. Un hombre aparcó su vehículo en un lugar solitario, a las afueras de la localidad de Biloxi, en Misisipi, no muy lejos de las costas del Golfo de México. Dejó una nota a la vista “para sus padres” y el motor al ralentí, se apeó, introdujo el extremo de una manguera por la ventanilla de atrás después de haberla conectado al tubo de escape, volvió dentro del vehículo y esperó a que el monóxido de carbono le adormeciera y acabara con su vida. Era marzo de 1969; el hombre sólo tenía treinta y un años y se llamaba John Kennedy Toole, alguien que jamás pudo saber que luego haría pasar uno de los mejores ratos de su vida a multitud de personas en el mundo entero, y seguro que ya para siempre, una y otra vez, conforme las generaciones se sucedan.

La lucha justa de una madre destrozada


Thelma Toole, una madre dominante y sobreprotectora que no le permitía jugar con otros niños, definía a John como “un tesoro”, y realmente lo era. Había nacido en Nueva Orleans en 1937, cuando ella iba camino de los cuarenta años, después de que los médicos hubieran insistido en que de ningún modo sería capaz de concebir hijo alguno. Él poseía una gran inteligencia, destacaba en creatividad y se mostró como un alumno aventajado: cursó dos años de una vez en la escuela elemental, y más tarde obtuvo una beca para la Universidad Tulane, donde se graduó con honores en 1958, y se inscribió en la neoyorkina Universidad de Columbia para estudiar Literatura Inglesa.
Pero volvió a su estado natal en 1959 para trabajar de profesor asistente de Inglés en la Universidad del Suroeste de Luisiana, ubicada en Lafayette, y en 1960 fue el profesor más joven de la historia del Hunter College de Nueva York, con veintidós años, mientras trataba de cursar un doctorado en la Columbia. Sin embargo, fue llamado a las filas del Ejército en 1961, y se pasó un par de años formando en Inglés a los soldados hispanohablantes de Fort Buchanan, en Puerto Rico. Tras esto, rechazó regresar al Hunter, volvió a su ciudad, enseñó en el Dominican College y se inscribió en un doctorado la Tulane. En 1963, las cosas empezaron a torcerse, y seis años más tarde, John se suicidó. Según cuenta Kenneth Holditch, profesor emérito de Literatura en la Universidad de Nueva Orleans que trabó amistad con Thelma a partir de 1980, la mujer se encontraba hundida tras la muerte de su hijo y la convivencia con su pobre marido, “aislado en la sordera”, hasta que halló entre las pertenencias de John el manuscrito de una novela que había comenzado a escribir en Fort Buchanan, que había concluido tras su regreso a Nueva Orleans y que había tratado de publicar infructuosamente. Así queThelma, a sus sesenta y siete otoños, se lio la manta a la cabeza y se propuso que fuera publicada durante los cinco años siguientes. Hasta ocho editores obtusos la rechazaron a lo largo de ese tiempo. “Cada vez que me la devolvían”, comentaba Thelma, “era como si me muriese un poco”. Su marido falleció entonces y su propia salud se fue quebrando. Pero, en 1976, supo que el escritor Walker Percy daba clase en la Universidad de Loyola, y tal como explica él mismo, un día empezó a recibir llamadas de Thelma en las que le insistía para que leyese el manuscrito de John, cosa que hizo a regañadientes, pero algo ocurrió: “… seguí leyendo”, recuerda Percy. “Y seguí y seguí. Primero, con la lúgubre sensación de que no era tan mala como para dejarla; luego, con un prurito de interés; después, con una emoción creciente y, por último, con incredulidad: no era posible que fuera tan buena”. Y sí lo era, y sus carcajadas a veces le hacían objeto de miradas desconcertadas de aquellos presentes mientras la leía. Así que no le quedó más remedio que convencer a la Universidad Estatal de Luisiana de que debía publicarla, cosa que sucedió en 1980. Al año siguiente, la novela se agenció en Premio Pulitzer y, en Francia, el de la mejor novela en lengua extranjera. No se merecía menos una maravilla como La conjura de los necios.


De ‘La conjura de los necios’ a ‘La Biblia de neón’



Holditch relata que, gracias al éxito de la novela y pese a su precaria salud, Thelma se volvió más expansiva y, “en sus apariciones públicas escenificaba escenas de la novela, hablaba de su hijo, tocaba el piano y cantaba viejas canciones”, y aseguraba que ella “seguía en el mundo por su hijo”, el desdichado John, que había enviado la novela a la editorial Simon and Schuster en 1963, y su editor literario, Robert Gotlieb, se dedicó a animarle para que la revisara y la modificara en repetidas ocasiones hasta que John, harto de cambiarla, perdió la esperanza de verla en las librerías, y se desmoronó
Debe de resultar de lo más exasperante saber que uno tiene entre manos una absoluta obra maestra como La conjura de los necios y que, parafraseando el fragmento de Jonathan Swift del que salió su extraordinario título, todos los necios editoriales se conjuren contra su genialidad. Porque esta novela es una inconmensurable y enloquecida sátira moderna, pero siempre lúcida, en la que casi todos los personajes se revelan como un hallazgo asombroso —en especial, por supuesto, el colosal Ignatius J. Reilly—, en ningún momento se intuye uno solo de los disparates que van a ocurrir y os juro que, como bien sabía Percy, se llega a llorar de la risa durante su lectura. John ya había pasado una buena temporada bebiendo demasiado alcohol en Fort Buchanan, pues allí era costumbre entre la soldadesca de lo asequible y abundante que era, y tras el batacazo editorial con La conjura de los necios, en la que estaba “algo de su alma”, John volvió a emborracharse, empezó a sufrir intensas jaquecas que no pudo remediar y a alumbrar pensamientos paranoicos y una creciente manía persecutoria, concretados una vez en que George Deaux, otro escritor, le quería robar su novela para publicarla con su propio nombre. Su aspecto se deterioró rápidamente, se tornó errático en sus explicaciones en la universidad, de la cual tomó una excedencia, y llegó a buscar en la casa familiar aparatos escondidos para leer la mente. En enero de 1969, desapareció, y Thelma no volvió a saber de él hasta que la policía acudió a contarle en marzo que se había quitado la vida a las afueras de Biloxi. Ella destruyó la nota de suicidio después de leerla, y sólo dio explicaciones vagas sobre su contenido: “Desvaríos de un loco”, dijo que contenía una vez. Y John fue enterrado en el cementerio de Greenwood, en Nueva Orleans. Por lo que cuenta Joel L. Fletcher, un amigo de John, de Thelma Toole, parece que había educado machaconamente a su hijo con un alto grado de autoestima, exigencia y esperanzas en que le aguardaba un futuro muy importante, una ironía de lo más trágica por la que quizá la tolerancia de John a la prolongada frustración de que Gotlieb no aceptara su novela era lo suficientemente exigua como para hacerle perder la serenidad y hasta la salud mental. Pero no cabe duda de que, pese a los errores que Thelma pudiera cometer en su relación con su hijo, se redimió tras su lucha para que el mundo gozara su obra maestra. No obstante, su empeño no acabó ahí porque, tras el triunfo de La conjura de los necios, dio con otra novela de John escrita a máquina e hizo todo lo posible por que su familia política no sacara tajada de su publicación, impidiéndola primero y nombrando a Holditch guardián de la misma después en su testamento, cometido que tuvo que desempeñar en vano cuando Thelma murió en 1984.
Así que, tras varios años de litigios, La Biblia de neón vio la luz en 1989, y los lectores de todo el planeta pudieron confirmar que John Kennedy Toole era de verdad un genio que había redactado con sólo dieciséis años algo tan maduro como esta novela sobre la infancia y primera juventud en un intolerante pueblo sureño y, unos diez años después, había concluido La conjura de los necios, que podría ser la mejor novela estadounidense o al menos una de ellas sin duda, y que pensar en qué prodigios podría haber escrito de no haberse suicidado constata la gran pérdida que esto fue para el mundo.


La Conjura de los Necios – Sinopsis



Su autor ha sido comparado a Cervantes, Fielding, Swift, Rabelais, Dickens... Resulta imposible resumir la trama picaresca y siempre sorprendente de esta obra, ambientada en Nueva Orleans y sus bajos fondos. Su figura central es uno de los personajes más memorables de la literatura norteamericana: Ignatius Reilly –una mezcla de Oliver Hardy delirante, Don Quijote adiposo y Tomás de Aquino perverso, reunidos en una persona–, que vive a los 30 años con su estrafalaria madre, ocupado en escribir una extensa y demoledora denuncia contra nuestro siglo, tan carente de «teología y geometría» como de «decencia y buen gusto»; un alegato desquiciado contra una sociedad desquiciada. Por una inesperada necesidad de dinero, se ve «catapultado en la fiebre de la existencia contemporánea» embarcándose en empleos y empresas de lo más disparatado. Los personajes secundarios son tan exóticos (y neuróticos) como los de una película de los Marx Brothers: Darlene la stripteaseuse de la cacatúa; Burma Jones, el quisquilloso portero negro del cabaret Noche de Alegría, regentado por la rapaz Lana Lee, quien completa sus ingresos como modelo de fotos porno; el patrullero Mancuso, el policía más incompetente de la ciudad; Myrna Minkoff, la estudiante contestataria, amiga de Ignatius; Dorian Greene, un líder de la comunidad gay; la desternillante octogenaria Miss Trixie, siempre enfurecida porque no le dan la jubilación... y tantos otros personajes inolvidables.

Fuentes: