El escritor y su gato compartiendo soledades

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Los infiernos del escritor

viernes, 5 de mayo de 2017

Maestros del Blues.. hoy IKE & TINA TURNER, invita Javier “Paco” Miró, para QUE NADIE DUERMA, como rima y sufre el sanguíneo y maravilloso poema de CLAUDIA SERRA



Por Javier "Paco" Miró





La mayoría solo conoce la historia a partir de los éxitos de los 80’s mezcla de Rock, Pop, Soul, etc y esa inconfundible voz. Algunos recuerdan mas allá como importantes artistas de los 60-70’s, los covers de algunas canciones de los Beatles, Credence y aquel electrizante “Nutbush City limits”. A mediados de los 60 grabaron otro éxito que los acompañó por muchos años "River Deep – Mountain High".
Sin entrar a contar 4 décadas de historia podemos destacar que Ike ya era un músico de Rock and roll conocido especialmente en el Sur de USA, allá por 1958, y una chica que salía con el saxofonista llamada Ana Bullok fue invitada a cantar en uno de sus shows. Ike quedo electrizado por su potente voz, inmediatamente la incorporó al grupo, le dio lecciones de performance y de cómo moverse en el escenario, luego incorporó un trío de chicas para hacer los coros conocido como las “Ikettes” y le cambio el nombre de Ana por el Tina Turner. Luego el dúo comenzó a tener éxitos y reconocimiento internacional.
Pero lo que muy pocos saben es que a fines del año 69 principios del 70 grabaron un disco llamado “IKE AND TINA TURNER SING THE BLUES” cantando clásicos de BB KING, ROBERT JOHNSON, RAY CHARLES, ALBERT KING y otros.

Para amantes del género creo que merece la atención si no lo han escuchado, les propongo cuatro páginas memorables; la voz de Tina realmente alcanza en este registro quizás su máximo potencial en fuerza y sentimiento. Una pena que la pareja solo grabo un álbum de Blues.




Que nadie duerma
Claudia Serra

Mi traje marrón se hiere con cada bala.
Vestido en él supe presentar mis respetos
al inmenso amor de Laura.
Pero ahora, mi traje y yo, miramos anestesiados
 las fauces abiertas de este pájaro de fuego
que doblega las azoteas cautivas del miedo
y las metralla sin piedad.
El rostro sin mañana de Miguel, mi amigo,
me despide trágico a lo lejos
y mientras me crecen pequeñas lunas en el pecho,
mi país es Turandot inconmovible y yo venzo muriendo
pero antes ruego , en la noche en la que nadie dormirá, 
que mi silencio ensordezca por siempre a los hombres-perro ;
que la vergüenza persiga al raptor de mis huesos
y que los honestos disculpen
la ingenuidad de este hombre y su traje barato
que no aceptaron los futuros imperfectos
que bosquejaba por entonces el Mal.
Caído de rodillas, mi espalda reclama el suelo, maltrecha,
y con los brazos en cruz sostengo el peso de esta pasión gigante
que a partir de hoy flotará fantasma en cada beso
robado a los sueños de los que me amaron y amé.
Pero ya voy de salida de esta ciudad mugrienta
que castiga brutal a sus centauros.
Abajo,  un mar hambriento espera el siguiente vuelo
que me condenará a ser espuma sobre arena,
escribiendo marea tras marea,
 la historia de cómo conquistamos a Laura,
mi traje marrón y yo.