El escritor y su gato compartiendo soledades

El escritor y su gato compartiendo soledades
Los infiernos del escritor

miércoles, 23 de mayo de 2018

Maestros del Blues.. Walter “Wolfman” Washington. Nos conduce por entre los fantasmas neorlandeses del Katrina, Javier “Paco” Miró.. y la historia del escritor local John Kennedy Toole, autor de la monumental obra La Conjura de los Necios....



Por Javier "Paco" Miró







                                                     Walter "Wolfman" Washington nació el 21 de Diciembre 1943, cantante y guitarrista americano oriundo de New Orleans, Louisiana, Estados Unidos. Posee un sonido que mezcla las raíces del blues con elementos del funk y el R&B.
Como la mayoría de músicos afro-americanos del sur, Walter, empezó cantando en la escuela y un coro de la iglesia. Su primer grupo lo fundó en el barrio “the True Love and Gospel Singers”, grupo de música spiritual a capella.

A mediados de 1960, Washington formó la banda “All Fools Band”, con ella tocó en diversos clubes de New Orleans. Ya en la década de 1970 se unió a la banda Johnny Adams. Tocó  y grabó con Adams por 20 años. Tmbién durante esa década formó su propia banda, “Los Roadmasters” realizando un exitosa gira por toda Europa. En 1981 lanzó su primer álbum como solista titulado Rainin In My Life.


En el nuevo siglo Washington comenzó a tocar regularmente con dos músicos de Nueva Orleans, el organista Joe Krown y el baterista Russell Batiste Jr., trabajando como un trío en el “Bar de la Hoja de Arce”. En 2008, lanzó Doin Funky, su primer disco en muchos años junto con una grabación en vivo. En la actual gira por Europa este ícono del Blues de 74 años, viene presentando su nuevo disco, trabajo que vio la luz en abril de este mismo año 2018 “My future is my past”, producido por Ben Ellman, es un disco diferente a los “viejos” discos con Lee Dorsey o incluso con the Roadmanster, planteado desde el principio como un proyecto creativo solo de Walter, sin una banda que le ayudase a componer desde el principio... Acompañan a Walter Wolfman Washington,  los músicos Terry Scott Jr – percusión, Jack Cruz – bajo y voz, Tom Fitzpatrick – saxo y voz y Steve Detroy – teclados


Por qué la muerte inesperada de John Kennedy Toole fue una gran pérdida para el mundo



Esta es la historia de un hombre que, después de muerto, alcanzó la fama internacional y hoy su obra sigue procurando un gran disfrute a montones personas de todo el mundo. Un hombre aparcó su vehículo en un lugar solitario, a las afueras de la localidad de Biloxi, en Misisipi, no muy lejos de las costas del Golfo de México. Dejó una nota a la vista “para sus padres” y el motor al ralentí, se apeó, introdujo el extremo de una manguera por la ventanilla de atrás después de haberla conectado al tubo de escape, volvió dentro del vehículo y esperó a que el monóxido de carbono le adormeciera y acabara con su vida. Era marzo de 1969; el hombre sólo tenía treinta y un años y se llamaba John Kennedy Toole, alguien que jamás pudo saber que luego haría pasar uno de los mejores ratos de su vida a multitud de personas en el mundo entero, y seguro que ya para siempre, una y otra vez, conforme las generaciones se sucedan.

La lucha justa de una madre destrozada


Thelma Toole, una madre dominante y sobreprotectora que no le permitía jugar con otros niños, definía a John como “un tesoro”, y realmente lo era. Había nacido en Nueva Orleans en 1937, cuando ella iba camino de los cuarenta años, después de que los médicos hubieran insistido en que de ningún modo sería capaz de concebir hijo alguno. Él poseía una gran inteligencia, destacaba en creatividad y se mostró como un alumno aventajado: cursó dos años de una vez en la escuela elemental, y más tarde obtuvo una beca para la Universidad Tulane, donde se graduó con honores en 1958, y se inscribió en la neoyorkina Universidad de Columbia para estudiar Literatura Inglesa.
Pero volvió a su estado natal en 1959 para trabajar de profesor asistente de Inglés en la Universidad del Suroeste de Luisiana, ubicada en Lafayette, y en 1960 fue el profesor más joven de la historia del Hunter College de Nueva York, con veintidós años, mientras trataba de cursar un doctorado en la Columbia. Sin embargo, fue llamado a las filas del Ejército en 1961, y se pasó un par de años formando en Inglés a los soldados hispanohablantes de Fort Buchanan, en Puerto Rico. Tras esto, rechazó regresar al Hunter, volvió a su ciudad, enseñó en el Dominican College y se inscribió en un doctorado la Tulane. En 1963, las cosas empezaron a torcerse, y seis años más tarde, John se suicidó. Según cuenta Kenneth Holditch, profesor emérito de Literatura en la Universidad de Nueva Orleans que trabó amistad con Thelma a partir de 1980, la mujer se encontraba hundida tras la muerte de su hijo y la convivencia con su pobre marido, “aislado en la sordera”, hasta que halló entre las pertenencias de John el manuscrito de una novela que había comenzado a escribir en Fort Buchanan, que había concluido tras su regreso a Nueva Orleans y que había tratado de publicar infructuosamente. Así queThelma, a sus sesenta y siete otoños, se lio la manta a la cabeza y se propuso que fuera publicada durante los cinco años siguientes. Hasta ocho editores obtusos la rechazaron a lo largo de ese tiempo. “Cada vez que me la devolvían”, comentaba Thelma, “era como si me muriese un poco”. Su marido falleció entonces y su propia salud se fue quebrando. Pero, en 1976, supo que el escritor Walker Percy daba clase en la Universidad de Loyola, y tal como explica él mismo, un día empezó a recibir llamadas de Thelma en las que le insistía para que leyese el manuscrito de John, cosa que hizo a regañadientes, pero algo ocurrió: “… seguí leyendo”, recuerda Percy. “Y seguí y seguí. Primero, con la lúgubre sensación de que no era tan mala como para dejarla; luego, con un prurito de interés; después, con una emoción creciente y, por último, con incredulidad: no era posible que fuera tan buena”. Y sí lo era, y sus carcajadas a veces le hacían objeto de miradas desconcertadas de aquellos presentes mientras la leía. Así que no le quedó más remedio que convencer a la Universidad Estatal de Luisiana de que debía publicarla, cosa que sucedió en 1980. Al año siguiente, la novela se agenció en Premio Pulitzer y, en Francia, el de la mejor novela en lengua extranjera. No se merecía menos una maravilla como La conjura de los necios.


De ‘La conjura de los necios’ a ‘La Biblia de neón’



Holditch relata que, gracias al éxito de la novela y pese a su precaria salud, Thelma se volvió más expansiva y, “en sus apariciones públicas escenificaba escenas de la novela, hablaba de su hijo, tocaba el piano y cantaba viejas canciones”, y aseguraba que ella “seguía en el mundo por su hijo”, el desdichado John, que había enviado la novela a la editorial Simon and Schuster en 1963, y su editor literario, Robert Gotlieb, se dedicó a animarle para que la revisara y la modificara en repetidas ocasiones hasta que John, harto de cambiarla, perdió la esperanza de verla en las librerías, y se desmoronó
Debe de resultar de lo más exasperante saber que uno tiene entre manos una absoluta obra maestra como La conjura de los necios y que, parafraseando el fragmento de Jonathan Swift del que salió su extraordinario título, todos los necios editoriales se conjuren contra su genialidad. Porque esta novela es una inconmensurable y enloquecida sátira moderna, pero siempre lúcida, en la que casi todos los personajes se revelan como un hallazgo asombroso —en especial, por supuesto, el colosal Ignatius J. Reilly—, en ningún momento se intuye uno solo de los disparates que van a ocurrir y os juro que, como bien sabía Percy, se llega a llorar de la risa durante su lectura. John ya había pasado una buena temporada bebiendo demasiado alcohol en Fort Buchanan, pues allí era costumbre entre la soldadesca de lo asequible y abundante que era, y tras el batacazo editorial con La conjura de los necios, en la que estaba “algo de su alma”, John volvió a emborracharse, empezó a sufrir intensas jaquecas que no pudo remediar y a alumbrar pensamientos paranoicos y una creciente manía persecutoria, concretados una vez en que George Deaux, otro escritor, le quería robar su novela para publicarla con su propio nombre. Su aspecto se deterioró rápidamente, se tornó errático en sus explicaciones en la universidad, de la cual tomó una excedencia, y llegó a buscar en la casa familiar aparatos escondidos para leer la mente. En enero de 1969, desapareció, y Thelma no volvió a saber de él hasta que la policía acudió a contarle en marzo que se había quitado la vida a las afueras de Biloxi. Ella destruyó la nota de suicidio después de leerla, y sólo dio explicaciones vagas sobre su contenido: “Desvaríos de un loco”, dijo que contenía una vez. Y John fue enterrado en el cementerio de Greenwood, en Nueva Orleans. Por lo que cuenta Joel L. Fletcher, un amigo de John, de Thelma Toole, parece que había educado machaconamente a su hijo con un alto grado de autoestima, exigencia y esperanzas en que le aguardaba un futuro muy importante, una ironía de lo más trágica por la que quizá la tolerancia de John a la prolongada frustración de que Gotlieb no aceptara su novela era lo suficientemente exigua como para hacerle perder la serenidad y hasta la salud mental. Pero no cabe duda de que, pese a los errores que Thelma pudiera cometer en su relación con su hijo, se redimió tras su lucha para que el mundo gozara su obra maestra. No obstante, su empeño no acabó ahí porque, tras el triunfo de La conjura de los necios, dio con otra novela de John escrita a máquina e hizo todo lo posible por que su familia política no sacara tajada de su publicación, impidiéndola primero y nombrando a Holditch guardián de la misma después en su testamento, cometido que tuvo que desempeñar en vano cuando Thelma murió en 1984.
Así que, tras varios años de litigios, La Biblia de neón vio la luz en 1989, y los lectores de todo el planeta pudieron confirmar que John Kennedy Toole era de verdad un genio que había redactado con sólo dieciséis años algo tan maduro como esta novela sobre la infancia y primera juventud en un intolerante pueblo sureño y, unos diez años después, había concluido La conjura de los necios, que podría ser la mejor novela estadounidense o al menos una de ellas sin duda, y que pensar en qué prodigios podría haber escrito de no haberse suicidado constata la gran pérdida que esto fue para el mundo.


La Conjura de los Necios – Sinopsis



Su autor ha sido comparado a Cervantes, Fielding, Swift, Rabelais, Dickens... Resulta imposible resumir la trama picaresca y siempre sorprendente de esta obra, ambientada en Nueva Orleans y sus bajos fondos. Su figura central es uno de los personajes más memorables de la literatura norteamericana: Ignatius Reilly –una mezcla de Oliver Hardy delirante, Don Quijote adiposo y Tomás de Aquino perverso, reunidos en una persona–, que vive a los 30 años con su estrafalaria madre, ocupado en escribir una extensa y demoledora denuncia contra nuestro siglo, tan carente de «teología y geometría» como de «decencia y buen gusto»; un alegato desquiciado contra una sociedad desquiciada. Por una inesperada necesidad de dinero, se ve «catapultado en la fiebre de la existencia contemporánea» embarcándose en empleos y empresas de lo más disparatado. Los personajes secundarios son tan exóticos (y neuróticos) como los de una película de los Marx Brothers: Darlene la stripteaseuse de la cacatúa; Burma Jones, el quisquilloso portero negro del cabaret Noche de Alegría, regentado por la rapaz Lana Lee, quien completa sus ingresos como modelo de fotos porno; el patrullero Mancuso, el policía más incompetente de la ciudad; Myrna Minkoff, la estudiante contestataria, amiga de Ignatius; Dorian Greene, un líder de la comunidad gay; la desternillante octogenaria Miss Trixie, siempre enfurecida porque no le dan la jubilación... y tantos otros personajes inolvidables.

Fuentes:


miércoles, 16 de mayo de 2018

Maestros del Blues... Michael Coleman.. y “Pensamientos sobre temas diversos” de Jonathan Swift






Nació en Chicago, Estado de Illinois, el 24 de junio de 1956. Desde joven e incentivado por su padre comenzó su tarea de formarse como músico de blues tomando como preceptores a los más destacados del género: Aaron Burton, James Cotton, Johnny Dollar, Junior Wells, fueron algunos de los notables. En 1975 comenzó su carrera profesional. Realizó ocho álbumes de los cuales cinco fueron como solista, más seis colaboraciones, tres de ellas con Cotton, dos con Malik Yusef y uno John Primer. Formó la banda Backbreaker y también dirigió grupos de músicos. Su sobrepeso y diabetes desmejoraron tempranamente su salud falleciendo el 2 de noviermbre del 2014 a la edad de 58 años.  Es considerado como uno de los 50 músicos de blues más importantes y talentosos del planeta por la prestigiosa publicación Guitar Word, entrega mensual especializada que se mantiene vigente desde julio de 1980. 




"Pensamientos sobre temas diversos” de Jonathan Swift



Ningún nombre sabio ha querido nunca ser más joven...

Dichoso es el que no espera nada porque siempre estará satisfecho...

Señor, quisiera saber quien fue el loco que inventó el beso...

Siempre he creído que no importa cuantos disparos falle... Acertaré en el siguiente...

La razón sola es suficiente para gobernar a una criatura racional...

Es imposible que algo tan natural, tan necesario y tan universal como la muerte haya sido creado por la providencia como un mal para la humanidad...

Tenemos la suficiente religión para odiarnos unos a otros, pero no la bastante para amarnos...

Nadie puede desobedecer a la razón sin renunciar al derecho a ser una criatura racional...

Todos los momentos de placer se hallan contrapesados por un grado igual de dolor o de tristeza...

Ahora estoy ensayando un experimento muy frecuente entre los autores modernos, es decir, escribir acerca de nada...

La mayoría de las personas son como alfileres: sus cabezas no son lo más importante...





Supera en estatura el espesor de una uña mía a todos los de su corte, y sólo eso es suficiente para inspirar temor a los presentes...

Un solo enemigo puede hacer más daño que el bien que pueden hacer diez amigos juntos...

Cuando los hombres se vuelven virtuosos en la vejez no hacen más que sacrificar a Dios los legados del demonio...

Descubrí cómo escritores prostituidos han extraviado al mundo hasta hacerle atribuir las mayores hazañas de la guerra a los cobardes, los más sabios consejos a los necios, sinceridad a los aduladores, virtud romana a los traidores a su país, piedad a los ateos, veracidad a los espías...

¡Ojalá vivas todos los días de tu vida!...

Cuando en el mundo aparece un verdadero genio puede reconocérsele por este signo: todos los necios conjuran contra él...

Podemos observar en la república de los perros que todo el estado disfruta de la paz más absoluta después de una comida abundante, y que surgen entre ellos contiendas civiles tan pronto como un hueso grande viene a caer en poder de algún perro principal, el cual lo reparte con unos pocos, estableciendo una oligarquía, o lo conserva para sí, estableciendo una tiranía...

Los mejores médicos del mundo son: el doctor dieta, el doctor reposo y el doctor alegría...

Un hombre nunca debe avergonzarse por reconocer que se equivocó, que es tanto como decir que hoy es más sabio de lo que fue ayer...

Todo el mundo quisiera vivir largo tiempo, pero nadie querría ser viejo...

Visión es el arte de ver las cosas invisibles...

Cuidado con el lisonjero. Te está alimentando con una cuchara vacía...

No hay nada constante en el mundo, salvo la inconstancia...



Los nobles son como las patatas: todo lo bueno lo tienen bajo tierra...

miércoles, 9 de mayo de 2018

Maestros del Blues. El dúo Fitzpatrick y Robinson y un cuento sobre el Violoncelo.. propone Javier “Paco” Miró





Por Javier "Paco" Miró




Fitzpatrick y Robinson, de 50 y 43 años respectivamente, crecieron en mundos sociales, culturales y geográficos dispares. El primero era un muchacho del campo del centro de Australia que creció escuchando cassettes de música country de su padre, antes de quedar impactado por el  sonido de AC/DC, mientras que ella  creció en Belfast (Irlanda del Norte), estudiante de música clásica, amante del soul music y  con un padre fanático de Jimi Hendrix.
Pero  los contrastes, son estrechamente compatibles ahora. Desde la reunión en un festival de música en el Condado de Mayo en el oeste de Irlanda, en el 2008,  la pareja ha sido inseparable. Fitzpatrick  había iniciado el dúo de blues  Fitz y Itchy, mientras que Robinson era vocalista del coro de gira con Jamiroquai y Corinne Bailey Rae.
"Permitir uno al otro la libertad para ir después por lo que cada uno de nosotros no puede dejar de tocar," dice Robinson...

Hat Fitz & Cara Robinson rescatan uno de los grandes vacíos en la música americana, entre el surco del blues crudo, libidinal y la dedicación espiritual del Gospel. Hay fuerza y ternura en el dúo. Es especialmente notable en “Después de la lluvia”, su registro más completo. "Nunca tratamos de hacer un sonido, solo sucede,", dice Fitzpatrick. "Mi vieja escuela  de blues me brindo el sentimiento." Con cada álbum  han crecido su perfil y su sonido. En enero de ese año realizaron un tour por Australia para promover “Después de la lluvia”. Luego pasaron unos buenos cinco meses recorriendo Canadá y Europa. "Tenemos suerte de estar juntos y recorrer el mundo tocando para la gente. Es nada menos que un sueño hecho realidad para mí". La pareja, que se casaron en una oficina postal sin terminar en el 2010 cuando era poco más que un techo y un piso, inevitablemente llegarán a Belfast, donde tocarán a teatro lleno en la tierra de Robinson...




VIOLONCELLO

Autor: Javier Miró


Lo primero que me perturba es su delicada belleza, la perfección de sus curvas y relación tan íntima que se establece al instante en que uno lo coloca entre sus piernas.


El perfume seco de la madera estacionada y su tremenda sensibilidad para detectar los más mínimos cambios de tensión de mis dedos, traen reminiscencias sensuales de románticos encuentros.

Mi mente instala bruscamente como un flash la imagen de mi novia Alicia pero comprendo que es menester concentrarse en la solemnidad del momento.
Es inevitable al contemplar el violoncelo, la pregunta sobre sus orígenes, ¿cómo llegó a mis manos? , o tal vez imaginar su pasado de amores perdidos en selvas tropicales aun creciendo salvaje, floreciendo, fotosintetizando, tan contrastante con este presente de forma y disciplina.

Al decir de Yupanqui estos instrumentos de madera fueron anteriormente árboles y vibraron a merced del viento, y aprendieron del canto de los pájaros y de las caricias de las gotas de lluvia en las tormentas de verano.
Estrictamente rastreando su historia , nuestro encuentro y su consecuente destino fallido al caer entre mis piernas, se debe mas bien a los Luthiers Italianos de Cremona que idearon un violín mas grande buscando una gama sonora  grave , con sonido deprimido y silente, como un eco.
En ese preciso momento  percibo anonadado la angustiosa presencia de una audiencia impaciente,  que me desvía de esta búsqueda con sus movimientos histéricos, sus comentarios en voz baja y sus carrasperas.
Me decido a acometer con una apertura tanguera como inicio, infringiendo unos golpecitos en el puente del noble cello, aventura audaz de mis dedos firmes imitando palmaditas en las nalgas de mi amante.
Lo cual me recuerda nuevamente a mi novia Alicia, y su incierto, aleatorio destino después de esta noche de excesos y de copas
La percusión me devuelve a la cuestión principal del origen, del porqué estamos aquí, y el latido sobrio de la madera me lleva a esos bosques de la selva oranense, a la imponente presencia de sauces del cerro, ceibos y peteribies que habrán donado su madera para que tan distinguido instrumento llegue a mis manos imprecisas.
Suelta ya de inercia o imperceptibles inhibiciones mi mano izquierda toma coraje y decisión deslizándose hacia abajo impregnado la sala de vibraciones sorpresivas de registro flatulente.


Comprendiendo la urgencia del incidente, comando sin demoras a mi mano derecha, a acompañar la aventura con pequeños golpeteos del arco sobre las cuerdas.
Tres señoras gordas de la primera fila se retiran con torpeza hacia la puerta liberando una corriente de viento que acompaña el quejido de las crines de caballos de Mongolia, antiguo material con que se fabricaban las cuerdas de este instrumento.
Mi dedos de la mano izquierda se desplazan mas rápidamente, tratando de recordar con poco éxito aquella introducción de "Oblivion" de Piazzolla, algún pasaje de Debussy o quizas el riff de "Humo sobre el agua" de Deep Purple .



Un señor de anteojos, gorra y bufanda se refriega el barbijo, tratando de conjugar estos sonidos, plasmados en su memoria vagamente en pasadas  experiencias con músicos de Free Jazz, (fruto de caóticas sesiones allá por los 70's cuando improvisaban  bajo la influencia de altas dosis de acido lisérgico).
A pesar de notar el éxodo de las tres primeras filas, mi confianza se incrementa, quizás por el efecto sinérgico de la adrenalina y restos de alcohol aun en mi cuerpo, produciendo movimientos espasmódicos epilépticos en mi mano derecha, que ya cansada del peso del arco lo abandona y se dedica a pellizcar rápidamente las cuerdas como si se tratara de un contrabajo, fingiendo con torpeza ejecutar improvisaciones microtonales. 
Otro señor mayor, sentado solo en la última butaca de la cuarta fila parecería regocijarse siguiendo el ritmo con sus manos sobre el apoyabrazos  pero la enérgica rapidez de sus golpeteos a destiempo  se hacía más identificable con los síntomas típicos de un parkinson avanzado.
En el éxtasis creativo de la performance descubro iluminado el verdadero origen del evento y recuerdo, que en medio de una sesión desenfrenada de shots de Tequila , recibo el llamado de mi amigo Marccelo, que me citó en este auditorio para charlar sobre un nuevo proyecto, luego de escuchar a un famoso instrumentista.
Me asalta el dilema de si el alcohol ingerido afectó mi pronunciación al preguntar por Marccelo en la entrada y desencadenó mi debut en el escenario con este artefacto entre mis piernas.


Veo a mi amigo acercarse rápidamente por el pasillo hacia mi rescate y me prometo firmemente  empezar mañana mismo mis lecciones de Cello, sin dejar de inquietarme por el destino de mi novia Alicia ante la imposibilidad de recordar, en la fragilidad de las confusas imágenes, el lugar donde la había dejado.




Fuente: https://javiemiro.blogspot.com.ar
Blog: Javier Paco y El Loco

miércoles, 2 de mayo de 2018

Maestros del Blues... Shirley Johnson y el espíritu y el cuerpo femenino en el Renacimiento de Harlem


Al igual que muchos vocalistas afroamericanos, Shirley Johnson comenzó a cantar en la iglesia y luego pasó a abrazar la música secular. Como residente de Chicago, recibió influencias que van desde Mahalia Jackson a Koko Taylor , Etta James y Ruth Brown. Shirley es una cantante de blues arenosa y de gran voz que también puede manejar soul y gospel. Aunque ha pasado gran parte de su vida adulta en Chicago, la Ciudad de los Vientos no es su ciudad natal; nació en Franklin, Virginia, el 7 de junio de 1949, y se crió en Norfolk.  Provenía de una familia muy religiosa y tenía solo seis años cuando comenzó a cantar gospel en un coro de la iglesia. 




La familia de Johnson no pensó mucho en el blues o el R & B, géneros que se consideran pecaminosos en algunas de las iglesias cristianas más estrictas y fundamentalistas. Sin embargo, ella logró escuchar el blues cuando era una niña pequeña y se enamoró de la música negra secular. A pesar del desdén de sus padres por ambos desarrolló una apreciación saludable de hombres blues como BB King , Bobby "Blue" Bland , Little Milton y el fallecido ZZ Hill . Cuando Johnson llegó a la edad adulta a finales de los 70, fue libre para seguir una carrera en la música secular, por lo que hizo sentir su presencia en los círculos de blues y R & B de Norfolk y se convirtió en un acto de apertura para Aretha Franklin , Jerry Butler , ZZ Hill y otros artistas conocidos que pasaban por la ciudad. A principios de los años 80, grabó algunos singles para dos sellos regionales en Virginia y esas grabaciones llamaron la atención de un hombre que planeaba comenzar una discográfica en Chicago. El aspirante a cantante expresó su interés en grabar a Johnson y le envió un boleto de avión a Chicago, pero cuando llegó a la Ciudad de los Vientos supo que no tenía dinero suficiente para pagar una sesión. Sin embargo, ella decidió permanecer en Chicago y se hizo activa en el circuito de blues de la ciudad, donde ha tocado blues y soul. Las personas con las que trabajó en Chicago incluyen a Little Johnny Christian, Artie "Blues Boy" White y el tecladista Eddie Lusk. En los años 90, hizo algunas grabaciones para el sello Appaloosa, incluyendo su álbum de 1996 Looking for Love . Luego, a principios de la década de 2000, firmó con Delmark, con sede en Chicago, que lanzó Killer Diller en mayo de 2002, y siguió con Blues Attack en 2009.


Fuente:

https://www.allmusic.com/artist/shirley-johnson-mn0000030078/biography




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El Renacimiento de Harlem, vistos con ojos femeninos






Hoy invitamos a nuestro espacio a las mujeres de la cultura afroamericana que desarrollaron su obra dentro del movimiento Renacimiento de Harlem. Doble lucha tuvieron que afrontar. Por un lado la marginación por su piel, y por el otro luchar contra la discriminación sexista, entre los propios y los ajenos. Jessie Fauset, Angelina Weld Grimké, Helene Jonson, Georgia Douglas Johnson, Anne Spencer, Gwendolyn B. Bennett, Alice Dunbar-Nelson, Clarissa Scott Delany, Effie Lee Newsome, Esther Popel son algunas de las más notorias.



Incendios muertos de Jessie Fauset

Si esto es paz, esta cosa muerta y pesada,
entonces mejor lejos el odioso traste, el aguijón.
Mejor la herida buscando bálsamo para siempre
¡Qué esta calma gris!
¿Es el alivio del dolor? 
Mejor lejos el dolor,
el triste y prolongado día,
la blanca estela de la noche,
mejor el suspiro ahogado, el sollozo
que la muerte de la pasión...




Los ojos de mi pesar de Angelina Weld Grimké

Siempre al atardecer,
la misma experiencia sin lágrimas,
el mismo arrastre de pies
por el mismo camino desgastado
a la misma roca desgastada;
el mismo color carmesí o dorado
que cae del sol
los mismos tintes,
rosa, azafrán, violeta, lavanda, gris
reunirse, mezclarse, mezclarse nebulosamente;
delante de mí,
el mismo cedro negro azul
que se eleva de manera irregular
a un punto; sobre ella,
la misma lenta desintegración de las estrellas gemelas,
dos ojos, insondables, abrasadores,
mirar, mirar, mirarme;
los mismos dos ojos que me atraen,
en contra de mi voluntad
anochecer después del anochecer;
los mismos dos ojos
que me mantienen sentado hasta tarde en la noche,
mentón en rodillas, mantenme allí solo, rígido,
sin lágrimas, aturdido, miserable
los ojos de mi arrepentimiento...




The Sandman de Helene Jonson

Él atrapa polvo de sueños
para llevar en su saco,
el polvo de una estrella que cae
deja brillante en su pista,
camina por la vía láctea,
luego baja por el cielo oscuro,
sus pasos tintineantes
silencian el mundo con canciones de cuna.
Y cuando te alcanza,
sus fragantes manos suaves
rellena tus ojos soñolientos
con hadas doradas. 








El regreso de Georgia Douglas Johnson

Nuevamente nos encontramos:
una mirada fulgurante, 
y luego, a la vaina, va la lanza, 
Mientras los pensamientos continúan en cabalgata 
adopta los pasillos anchos que el tiempo ha hecho. 

De vuelta en el resplandor del ayer, 
con tierna alegría te alejaste, 
el brillo del arco iris en nuestros ojos, 
eso barrió el borde de otros cielos. 

Y ahora soy un gusano retorcido, 
debajo del ojo de lente de un amor condenado, 
déjame pero tambaleándome, lejos de la vista, 
para ocultar mí angustia, en la noche. 




Black Man o 'Mine de Anne Spencer

Black Man o Mine,
si el mundo fuera tu amante,
no podría dar lo que te doy.
O el océano cedería y podrías descubrir
sus edades de tesoro para sostener y para ver.
Podría llenar la mitad de la medida
de la porción de mi corazón. . .
Solo para ti, viviendo,
solo para ti dando toda esta devoción,
hombre negro o mío.

Hombre negro o mío,
mientras te callo y te acaricio,
cerca de mi corazón,
todo tu amor es solo tu necesidad
de lo que es verdadero.
Luego, con tu paso oscuro
viene mi parte más oscura,
para vivir sin tu amor es solo rue.
Hombre negro mío,
si el mundo fuera tu amante
no podría dar lo que te doy.




Epitafio de Gwendolyn B. Bennett

Cuando esté muerta,
talla esto sobre mi piedra:
Aquí yace una mujer, enraizada para la flor y el árbol,
cuya carne viviente, ahora enmoheciéndose
alrededor del hueso,
no quiere nada más que esto para la inmortalidad,
eso en su corazón, donde el amor
tanto tiempo sin fructificar yacía.
Una semilla para hierba o hierba crecerá,
y empuja a la luz y al aire su manera despreocupada;
que la que yace aquí muerta puede saber
a través de toda la pútrida médula de sus huesos
los punzantes dolores del nacimiento,
si bien ninguno puede saber los dolores
ni escuchar los gemidos de ella
que vivió con esterilidad sobre la tierra.





A los agricultores negros de los Estados Unidos
de Alice Moore Dunbar-Nelson

Dios lava las almas y los corazones, 
sus preferidos,
cuyas espaldas se doblan sobre el suelo, 
lo que a regañadientes les da
es necesario para el trabajo 
en sobrias gracias y en visión verdadera. 
Dios pone en tus manos
el poder para hacer un servicio dulce. 
Tu don supremo para florecer 
los lobos desnudos con colmillos de hambre
en el suelo de las actividades de la vida. 
Sin embargo, muy pocos. 
Tu gloriosa venda limpia,
brotó del corazón de la naturaleza; 
la esperanza de miles de hambrientos,
en cuyo seno 
las moradas temen que debes fallar. 
Dios no colocó ningún dardo 
de la guerra en sus manos,
pero para comenzar 
lágrimas, alabanza, amor,
alegría, enchapada en una cresta 
para coronarte glorioso, valiente de la tierra. 








Provisional de Clarissa M. Scott Delany 


La noche fue hecha para descansar y dormir,
para vientos que suspiran suavemente;
no fue hecha para el dolor y las lágrimas;
entonces, ¿por qué lloro?
El viento que sopla a través de árboles frondosos
es suave, cálido y dulce;
para mí, la noche es un manto gracioso
para ocultar la derrota de mi alma.
Sólo una hora oscura de profundidades sacudidas,
de amarga desesperación negra
otro día me encontrará valiente,
y no tiene miedo a atreverse.






Luz de la mañana de Effie Lee Newsome

(El secador de rocío)

Es una costumbre en algunas partes de África que los viajeros de las junglas envíen por la mañana a pequeños niños africanos llamados “Secadores de rocío” para que rocen con sus cuerpos el rocío de las altas hierbas, y sean, quizás, los primeros para enfrentar el desafío del leopardo o la hiena, y así abrir el camino.“Human Brooms”, los llama Dan Crawford.


Hermano a la luciérnaga,
- pues como la luciérnaga ilumina la noche
así ilumina él la mañana -
Bañado en el rocío húmedo a medida que avanza
a través de una gran amenaza y misterio
de amaneceres trópicos medio despiertos,
he aquí un pequeño niño negro,
un niño negro desnudo,
barrido a un lado con su ligero marco
lágrimas embarazadas de la noche,
y haciendo un camino de la mañana a la luz
para el viajero tropical
bañado en la sangre de la batalla,
pisando hacia una nueva mañana.
No puede su raza,
su cuerpo descubierto
por mucho tiempo al desdén del mundo,
su rostro enseñado a sonreír
para que una luz venga.
No puede su raza,
incluso cuando el rocío dirige,
lleva hacia adelante el mundo
hacia un nuevo amanecer
cuando la tolerancia, el perdón,
tal como reinó en el corazón de uno
cuyo corazón era oro,
dará forma a la tierra para ese nuevo amanecer
después del rocío de sangre




Concédeme fortaleza de Esther Popel

Dame la fuerza
de verdes colinas
lavado limpio por la lluvia de verano;
de colinas púrpuras
en paz cuando el día es cansado
se hunde silenciosamente para descansar
en los brazos geniales de la noche...

De colinas escarpadas
y azotadas por el viento
que levanten sus cabezas
por encima de las cosas insignificantes,
tierras bajas, valles,
y sacuda sus hombros gratis
de bonos que sostienen
ellos cerca de la tierra;
de colinas cubiertas de nieve
besado por el sol de día, de noche
acompañado por las estrellas;
de volcanes sombríos
embarazada con los incendios
de furia derretida...

Dame fuerza,
Gran Dios,
Como el de las colinas!