Debbie Davies es una guitarrista de blues estadounidense nacida el 22 de agosto de 1952. Cuando Debbie escuchó a Eric Clapton supo de inmediato que lo suyo era el Blues.
Comenzó tocando en San Francisco en 1984, donde obtuvo el lugar de guitarra líder en Maggie Mayall and the Cadillacs, una banda de mujeres liderada por la esposa de John Mayall. En 1988 fue contratada por Albert Collins, y en los tres años siguientes fue una de las guitarristas de blues más innovadores de todos los tiempos. Durante su permanencia con Albert, Debbie fue invitada a tocar para el disco de Mayall del año 1990 (A Sense of Place) y en 1991 grabó junto a Albert Collins and the Icebreakers el álbum homónimo, que fue nominado al Grammy.
En el verano de 1991 se convirtió en guitarrista de Fingers Taylor and the Ladyfingers Revue. En septiembre de 1993 debutó como solista con Picture This, con el sello Blind Pig Records. El lanzamiento incluía un cameo de Collins en "I Wonder Why". Desde 1993, Debbie produjo una docena y media de álbumes, con colaboraciones de Tab Benoit y Kenny Neal en una oportunidad, y con Anson Funderburgh y Otis Grand en la otra.
La lista de los músicos que han tocado con
ella incluye a: Albert Collins, Ike Turner, James Cotton, Mick Taylor, Peter
Green, Coco Montoya, Duke Robillard, Tommy Shannon, Chris “Whipper” Layton,
Sugar Ray Norcia, Mudcat Ward, Charlie Musselwhite, Bruce Katz, Per Hanson,
Noel Neal, y Rod Carey. Recibió ocho nominaciones a los Blues Music Awards, y
en 1997 y 2010 ganó el premio por Mejor Artista Contemporánea Femenina de
Blues.
Álbumes:
1993 - Imagínese esto
1994 - Loose Tonight
1997 - Tengo ese
sentimiento
1998 - En cada esquina
1998 - Gran Unión
1999 - Nostálgico por el camino
1999 - Cuentos del motel
Austin
2001 - Amo el juego
2002 - The Blues: From
Yesterday's Masters to Today's Cutting Edge
2003 - Clave para amar
2005 - Todo lo que
encontré
2007 - Blues Blast
2009 - Corte de manos
2012 - Después de la
caída
2015 - Love Spin
Fuente: https://www.last.fm/es/music/Debbie+Davies/+wiki
Las Cubanas de la Revolución
Del
libro Mujeres en Armas (Gustavo Marcelo Sala - Artes Gráficas Líber – Coronel Dorrego - 2021)
Vilma Espín
En
1959, año en que triunfa la Revolución cubana de la mano de Fidel Castro y el
Che Guevara, ser feminista no estaba bien visto, se podría decir hasta que era
una mala palabra. Hoy, ese vocablo es una bandera y nos permite analizar en
retrospectiva muchas acciones valiosas para estos tiempos de la cuarta ola. Con
la rebeldía que nos caracteriza, nos tomamos el atrevimiento de llamar
feministas a mujeres que no se consideraban así en su época. ¿Por qué? Porque
sus acciones lo indican. Como Evita, Vilma Espín Guillois fue una luchadora por los derechos
de las mujeres de su país. Tales fueron sus logros que, en la actualidad y a 90
años de su llegada al mundo, sus batallas siguen vivas, más vivas que nunca. Vilma
nació al sur de la Isla, en Santiago de Cuba, un 7 de abril de 1930, creció en
años donde recrudecía la violencia en los distintos continentes con el curso de
la Segunda Guerra Mundial y el genocidio atómico de Hiroshima y Nagasaki. El capitalismo
mostraba su fuerza para generar en algunos países cada vez mayor dependencia
económica y política. La procedencia de Espín Guillois era de una familia
acomodada. Eso le permitió estudiar ingeniería química en la Universidad de
Oriente y, años después, perfeccionarse en el Instituto de Tecnología de
Massachusetts. El camino la cruzó con Frank Isaac País García, más conocido
como Frank País, con quien emprendió un viaje de lucha. La ruta los llevó a
unirse al Movimiento 26 de Julio para pelear contra la dictadura de Fulgencio
Batista que atacaría a Cuba desde 1952 hasta 1959. Luego de entrevistarse en
México con Fidel, Vilma participó desde la Sierra Maestra de todas las acciones
que les darían el triunfo a la Revolución. Ese rumbo también la encontró con el
amor de Raúl Castro, su único esposo. En una entrevista extraída de su
biografía titulada “El fuego de la libertad”, le preguntaron: ¿cuáles eran las
dificultades para una mujer en la dirección del Movimiento 26 de julio? Ella
respondió: “Allí a nadie se le ocurrió jamás esto como un problema. Y no era
solamente la coordinación, nosotros teníamos jefes de acción que eran mujeres.
Además, en Santiago de Cuba, por ejemplo, se dio la situación de que los
hombres jóvenes que salían a la calle por la noche estaban en peligro constante
de ser detenidos por la policía y registrados, sobre todo después del 30 de
noviembre (levantamiento armado que tenía como propósito principal apoyar el
desembarco del yate Granma), pero no tanto las mujeres, de manera que
utilizábamos compañeras para transportar medicinas y armas, e incluso empezaron
a ser ellas las que realizaban los sabotajes, cargaban dinamita y llevaban los
mensajes. Es decir, jugaron un papel muy importante y muy activo en aquella
etapa de lucha”. Tal vez se podría decir que el logro más rotundo de
Vilma fue haber creado el 23 de agosto de 1960 la Federación de Mujeres Cubanas
(FMC), estructura que presidió y que conectó las demandas y necesidades de
todas las mujeres del país. El desafío era profundo: reconstruir una sociedad.
La FMC desmanteló aquellos estereotipos ancestrales que colocaban a las
ciudadanas en inferioridad de condiciones ante los derechos y atribuciones que
poseían los varones cubanos. En una primera etapa, el foco de la organización
estuvo puesto en su incorporación al mercado laboral.
El
número de trabajadoras creció 7 veces: de 200 mil en 1959, a un millón
cuatrocientas mil en 1990. Además, para ese año, más de la cuarta parte de las
dirigentes políticas y administrativas eran mujeres, un indicador que estaba en
cero antes de que Fidel llegara al poder.
La
feminización de la fuerza calificada fue otra de las victorias: 58,3 por ciento
de participación en el nivel medio y superior. En esos años, la FMC llegó a
tener más de tres millones y medio de afiliadas que debatían para avanzar en la
aplicación de políticas públicas que las beneficiaran: aceleraron el desarrollo
educacional técnico y científico, propiciaron independencia económica para
todas.
En
1966, en una reunión de la FMC celebrada en la provincia de Santa Clara, Fidel
reflexionó sobre el accionar de la organización: “Cuando nosotros llegamos esta
noche aquí, le dije a un compañero que este fenómeno de las mujeres de la
Revolución, era una Revolución dentro de otra Revolución. Y si a nosotros
nos preguntaran qué es lo más revolucionario que está haciendo la Revolución,
responderíamos que lo más revolucionario que está haciendo la Revolución es
precisamente esto; es decir la Revolución que está teniendo lugar en las
mujeres de nuestro país”.
Aleida
March, la compañera del Che Guevara, fue elegida Secretaria de la FMC y en su
libro Evocación también le dedicó unas palabras a la conformación de
este espacio: “Esos años fueron una escuela permanente. Desplegamos un intenso
trabajo en la constitución de la organización en las diferentes provincias del
país; aprendíamos acerca de la creación de una institución que se erigía como
aglutinadora de masas; enfrentábamos, una verdadera lucha de clases, a las
burguesas contra las revolucionarias que pugnaban por no desaparecer, en
momentos en que aún no contábamos con la conciencia ni la suficiente formación
cultural para dar las respuestas más acertadas. Solo la institución y el deseo
de luchar por algo que sentíamos nuestro nos hizo dignas de acometer acciones
impensables en otros tiempos y circunstancias”. La leyenda de Vilma
es una luz en la memoria socialista. Falleció el 18 de junio de 2007 y en
una edición especial de la revista Mujeres salió un artículo titulado: “Siempre
entre nosotras querida Vilma”. La autora del texto era María Yolanda Ferrer
Gómez (Secretaria General de la FMC) quien la recordó con las siguientes líneas:
“Así queda su imagen, brillando con luz
propia, erguida como las palmas reales, linda como las orquídeas, la
buganvillas, los glamedios y las rosas que tanto le gustaban, firme como el
acero, como sus montañas orientales; dulce, tierna, soñadora, audaz, vibrando
con su canto en los hermosos acordes de El Mambí y en las más bellas canciones
tradicionales cubanas, como una leyenda hecha mujer, siempre joven, aún en la
madurez de sus 77 años”.
Referencia Bibliográfica Micaela
Arbio Grattone
Teté Puebla
Delsa Esther Puebla
Viltre conocida también como Teté Puebla nació el 9 de diciembre
de 1940.
Militar y política cubana, es la actual
jefa de la Oficina de Atención a Combatientes y diputada a la Asamblea Nacional del Poder Popular.
Fue guerrillera en Sierra Maestra en 1957 y perteneció
al pelotón de "Las Marianas".
En
1994 fue ascendida al grado de coronel de
las Fuerzas Armadas Revolucionarias de
Cuba, y el 24 de julio de 1996 a general de
Brigada convirtiéndose en la primera mujer general de Cuba.
Su
padre era campesino y su familia pertenecía al Movimiento 26 de Julio. Tiene ocho hermanos
y fue criada por sus abuelos. Quería estudiar para maestra, ha explicado en sus
entrevistas. En su juventud, participó en la Revolución Cubana apoyando al Movimiento 26 de Julio. Vendió bonos,
trasladó bombas y armas hasta que en 1957, a los 16 años, decidió también
hacerse guerrillera y subir a Sierra
Maestra. Realizó diversas misiones por parte de la Comandancia
en Santiago de Cuba e integró el pelotón femenino Mariana Grajales.
Fue marchante junto a Fidel Castro durante la Caravana de
la Libertad y posteriormente ayudó en la atención de las familias de los
combatientes. El 4 de enero de 1959 regresó a Santiago de
Cuba. Fue nombrada directora del Departamento de Asistencia a las
Víctimas de la Guerra. El 24 de mayo de 1959 fue ascendida al grado de capitán.
En febrero de 1963 se situó al frente del Departamento de Educación en el
Estado Mayor del Ejército Oriental, desde el que reclutó y ubicó maestros para
alfabetizar a los rebeldes. En agosto de 1964 fue designada para atender las
Granjas Infantiles para huérfanos de guerra y la Seguridad Social en el
Ejército Occidental. En abril de 1966 fue trasladada al Estado Mayor de una unidad
especial, para ocuparse de las necesidades de los familiares de aquellos
combatientes que cumplían misiones en el exterior. En marzo de 1969, por orden
del Comandante en Jefe, Fidel Castro, comenzó a dirigir el Plan
Ganadero Guaicanamar, en la zona de Jaruco, en la provincia de La Habana.
En octubre de 1978 ocupó la jefatura de la sección militar del Partido
Comunista en la misma provincia, hasta que en 1985 asumió la dirección de
Atención a Combatientes, Familiares de Internacionalistas y Mártires de la
Revolución. En 1994 fue ascendida al grado de coronel,
y el 24 de julio de 1996 al de general de
Brigada de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de
Cuba convirtiéndose la primera mujer en la historia de Cuba en
ostentar este grado militar. También fue integrante del Comité Nacional de
la Federación de Mujeres Cubanas. En 2008 fue
elegida diputada a la Asamblea Nacional del Poder Popular
de Cuba en la VII Legislatura en la Comisión Permanente de la
Defensa. En 2013 fue reelegida diputada en la VIII legislatura. Fue
condecorada en diciembre del año 2001 por Fidel Castro con el más alto honor
que confiere la nación: Heroína de la República de Cuba. Desde el año 1960 está
casada con Raún Castro Mercader, es madre de tres hijos: Fidel, Raúl y Laura
Referencia Bibliográfica
Melba Hernández
Melba Hernández Rodríguez del Rey.
Destacada combatiente revolucionaria. Heroína de la República de Cuba y Doctora
Honoris Causa del Instituto
Superior de Relaciones Internacionales. Participó activamente en la
lucha contra la tiranía batistiana, siendo de las primeras en integrar las
filas del movimiento revolucionario dirigido por Fidel Castro.
Participó
junto a Haydée Santamaría en el ataque al Cuartel
Moncada, el 26 de julio de 1953. Fue detenida y
sancionada a cumplir prisión. Integró la Dirección Nacional del Movimiento 26 de Julio y en México participó en
los preparativos de la expedición del Granma.
Regresó a Cuba y se incorporó a las filas del Tercer Frente Mario Muñoz Monroy.
Fundadora del Partido Comunista de Cuba y miembro
de su Comité Central desde el Tercer Congreso, así como diputada a la Asamblea
Nacional hasta su deceso. Nació el 28 de julio de 1921, en Cruces, antigua provincia de Las Villas,
en una familia de estirpe mambisa. Se graduó de abogada en la Facultad de
Derecho de la Universidad de La Habana en 1943 y licenciada
en Ciencias Sociales. Militó en el Partido
Ortodoxo. Fue detenida y sancionada a seis años de prisión en la
cárcel de Guanajay.
Melba, junto a Haydée Santamaría, fue conducida desde
el aeropuerto de Columbia hasta
el Reclusorio
Nacional para Mujeres de Guanajay en un carro del Servicio de Inteligencia Militar fuertemente
escoltado. Fue destinada al Bloque A, donde se encontraban las reclusas de
mejor conducta, según había dispuesto el tribunal que la consideró presa
política y la condenó a siete meses de prisión. En un pequeño almacén de la
planta baja, junto a la cocina se le habilitó la celda que compartiría con
Haydée. En la celda improvisada se les habilitaron cuatro espacios: uno para
dormitorio, uno para cocina, otro para comedor y un último donde se instaló el
baño. Durante el encierro fue autorizada en algunas ocasiones a recibir
personas amigas y se le permitió tener todos los libros que deseó, pero se le
mantuvo todo el tiempo incomunicada, con la sola compañía de Haydée, y sólo
podía tomar el sol en el patio los días que la visitaban sus familiares. En
términos generales fue tratada de forma humana y cortésmente durante todo el
tiempo que pasó en el Reclusorio Nacional para Mujeres de Guanajay. Melba,
junto a Haydée, salió en libertad el 20 de febrero de 1954. La esperaron en las
afueras del Reclusorio, para conducirla a La Habana, sus padres, los padres de
Haydée y su hermano Aldo, Juan Manuel
Martínez Tinguao, Luis Conte
Agüero y los revolucionarios de Guanajay, Ángel Eros, Pedro Esperón y Evelio Prieto,
quienes luego formarían parte del comando que asaltó el Palacio
Presidencial el 13 de marzo de 1957.
El
primer acto que hicieron tanto Melba como Haydée fue llevar una ofrenda floral
a la tumba del líder ortodoxo Eduardo
Chibás. Casi inmediatamente después del excarcelamiento participó en
la impresión y distribución del manifiesto "A Cuba que sufre", en el
cual Fidel y
sus compañeros de presidio patentizaban su decisión irrevocable de continuar la
lucha contra el régimen de Fulgencio
Batista. Jugó un papel decisivo junto a Lidia Castro y Haydée
Santamaría en la recopilación y organización de las notas que Fidel iba
logrando sacar de la prisión, escritas con zumo de limón y en la cual
reconstruía su alegato en el juicio del
Moncada, que luego sería conocido como La historia me absolverá, así como en su
posterior impresión y distribución clandestina. En carta del 18 de junio de 1954, Fidel le encomienda
a Melba y Haydée hacer el mayor esfuerzo y concentrar los recursos en la
impresión de La Historia me absolverá. Peso a peso logran acumular una cantidad
de varios centenares para poder editar el manuscrito. En esta tarea se apoyan
en el contador José Valmaña Mujica, quien
se encarga de organizar todo el trabajo clandestino de la impresión. En mayo
de 1955 participó
en la reunión celebrada en el barco “El pinero”, que trasladó a los amnistiados
desde Isla de Pinos, y donde, bajo la dirección de Fidel, se decidió el nombre
de 26 de julio para el movimiento revolucionario. Integró su primera Dirección
Nacional. Con una pequeña parte del dinero recaudado y cumpliendo orientaciones
de Fidel, partió hacia México para hacer contacto con el grupo de asaltantes
del Moncada que
allí se encontraban en el exilio. La llegada de Melba con ayuda económica
alivió la precaria situación económica que estos padecían. Durante el viaje,
Melba pudo comprobar la labor de captación y penetración que realizaban los
elementos priístas dentro de los exiliados del Movimiento 26 de Julio. La revolucionaria
obtuvo copia fotostática de una carta en la que el ex presidente Carlos Prío Socarrás calificaba a los
miembros del 26 como elementos peligrosos y orientaba su penetración. El 26 de julio de
1954, luego de su regresó a Cuba, encabezó junto con Haydée una manifestación que es
agredida por las fuerzas policiacas de la dictadura en el cementerio de Colón.
Integró
la Dirección Nacional del Movimiento 26 de Julio, en México participó en
los preparativos de la expedición del Granma y despidió el
25 de noviembre de 1956 a los combatientes en el puerto de Tuxpan. Más tarde se
incorporó al Ejército Rebelde en las filas del Tercer Frente Mario Muñoz Monroy,
dirigido por el Comandante Juan Almeida
Bosque. Tras el triunfo de la Revolución desempeñó importantes
responsabilidades, entre ellas, en primer lugar como Presidenta del Comité
Cubano de Solidaridad con Vietnam del Sur, y después de Vietnam, Cambodia y Laos; miembro del Presidium del
Consejo Mundial de la Paz; Secretaria General de la Organización
de Solidaridad con los Pueblos de Asia, África y América Latina (OSPAAAL); embajadora de
Cuba en la República Socialista de Vietnam y en Kampuchea, y directora
del Centro de Estudios sobre Asia y
Oceanía. Fue fundadora del Partido y miembro de su Comité Central
desde el Tercer Congreso, así como diputada a la Asamblea Nacional desde 1976 hasta 1986, y elegida nuevamente
desde 1993.
Falleció la noche del domingo 9 de marzo de 2014 en La Habana, como
consecuencia de complicaciones asociadas a la diabetes
mellitus, enfermedad que padeció durante muchos años. Atendiendo a
su voluntad, su cadáver fue cremado y sus cenizas custodiadas transitoriamente
en el Ministerio de
las Fuerzas Armadas Revolucionarias. El 29 de julio de 2014 sus cenizas
fueron trasladadas al cementerio de Santa Ifigenia, siendo
depositadas en el Mausoleo de los Mártires de la Revolución, donde descansará
junto a sus compañeros caídos en la gesta del Moncada.
Sus restos fueron colocados en uno de los nichos del panteón próximo al de su
hermana de lucha, Haydée Santamaría.
Por
sus relevantes méritos recibió múltiples condecoraciones y órdenes nacionales e
internacionales, entre los que destacan los títulos honoríficos de Heroína del
Trabajo y Heroína de la República de Cuba. En el año 2006 se le otorgó el
título de Doctora Honoris Causa, del Instituto
Superior de Relaciones Internacionales.
Referencia Bibliográfica
Haydee Santamaría “Yeye” Cuadrado
Haydée
Santamaría Cuadrado, singular cubana que prestigió a la Revolución y
supo aunar la creación como una virtud excepcional, pertenece a la Patria toda,
pero ocupa un sitio muy especial en el corazón de Santiago de Cuba, donde tuvo
su Moncada y se convirtió en una Heroína de esa gesta. En esta tierra se evoca
invariablemente a aquella muchacha dulce y apacible, de mirada penetrante,
nacida el 30 de diciembre de 1922, en Encrucijada, antigua provincia de Las
Villas, (hoy Villa Clara), quien forjó una personalidad rebelde cuando apenas
era Yeyé, que halló afinidad y motivación en la postura firme de su entrañable
hermano Abel. Así la mayor de cinco hermanos traspasó el horizonte del batey
del central azucarero Constancia, donde le impresionó el ejemplo del dirigente
local Jesús Menéndez y apreció las enseñanzas de su maestro que le transmitió
una especial fascinación por Maceo, Céspedes, Agramonte y, sobre todo, por un
patriota que la marcó desde entonces: José Martí. Toda esa savia dio vida a la
María de la clandestinidad que hizo historia en las calles santiagueras,
entregada con fervor a la causa- junto a Frank País y Vilma Espín- y puesta a
prueba en la organización del levantamiento armado de la ciudad, el 30 de
noviembre de 1956, para apoyar el desembarco del yate Granma. Precisamente,
Vilma siempre subrayaba la fidelidad de Yeyé a Fidel, la indescriptible alegría
que la conmovió cando se encontró con el líder rebelde en la Sierra Maestra y
el cariño que despertó en su alma sensible el pueblo santiaguero, por su apoyo
incondicional en los días difíciles de la lucha. En uno de los tantos homenajes
tributados a la destacada luchadora en Santiago de Cuba, Martha Rojas,
periodista que asistió al juicio por los sucesos del Moncada, el 16 de octubre
de 1953, rememoró la primera vez que la vio sonreír otra vez, cuando Fidel le
dio la misión de editar 100 mil ejemplares y distribuir La Historia me
absolverá. La calificó desde entonces como una mujer audaz, con el don de la
inteligencia y la expresividad, que nunca pudo apartar de su corazón ni curar
la herida por la pérdida tan lacerante de Abel y de otros valerosos asaltantes
al Moncada. Asela de los Santos, compañera de afanes e ideales, en ese mismo
intercambio evocó facetas sobre el cumplimiento de una misión por ocho meses en
los Estados Unidos para recaudar fondos y armas, con el propósito de abastecer
el movimiento revolucionario en la isla. Allí demostró su entereza y espíritu
de sacrificio, explicó, al dar una alta prueba de patriotismo, pues decía que
no podía faltar a una orden de Fidel, a pesar de su gran necesidad manifiesta
de permanecer siempre en la Patria. El notable intelectual Roberto Fernández
Retamar, quien fuera director de Casa de las Américas y trabajó a su lado los
últimos 15 años de la vida de la heroína, recordó que cuando ella asumió esa responsabilidad
ya era una figura legendaria, de prestigio, autoridad y capacidad para
convencer y aglutinar. Siendo su vida tan plena y fundadora, expresó entonces
Retamar, no tuvo orgullo mayor que haber estado al lado de seres como aquellos,
bajo la conducción iluminada de Fidel, la madrugada gloriosa del 26 de Julio. Sus
compañeros de armas hablaban con devoción de quien en los preparativos de la
acción moncadista y en la Granjita Siboney resultó hermana solícita, y en la
posición que le tocó defender desde el antiguo hospital Saturnino Lora para
resguardar a los atacantes, bajo el tiroteo, curó heridos, incluso de las tropas
enemigas. Nunca la abandonó la confianza en la victoria y en los que lo
arriesgaron todo hasta conquistarla; en aquella ocasión en que Fidel, Raúl,
Almeida, Ramiro y los otros asaltantes salieron de la cárcel de Isla de Pinos,
ella evaluó el hecho sucinta y elocuentemente: “Fue vivir otra vez”. Haydée Santamaría integró el primer Comité
Central del Partido Comunista de Cuba, constituido el 3 de octubre de 1965, y
ostentó la Orden Ana Betancourt, colocada en su pecho por Fidel en un gesto de
justicia porque él mismo había dicho refiriéndose a ella y a Melba Hernández,
en su autodefensa por los sucesos del Moncada: “Nunca fue puesto en un lugar
tan alto el heroísmo y la dignidad de la mujer cubana”. En el aniversario 62 de la epopeya de enero de 1959 a esta
singular mujer, que prestigió a la Revolución y ocupa un sitio cimero en la
historia de Cuba, hay que evocarla viva en su dimensión humana y
revolucionaria, de profunda vocación martiana y amor a la Patria.
Referencia Bibliográfica
http://www.acn.cu/
Asela de los Santos Tamayo
Asela
de los Santos Tamayo nació en Santiago de
Cuba el 10 de septiembre de 1929 y falleció en La Habana, 23 de enero de 2020.
Fue una destacada revolucionaria y pedagoga cubana. Considerada fundadora de la
Pedagogía revolucionaria cubana y una de sus principales protagonistas.
Amiga
entrañable de Vilma Espín y Frank País.
Al triunfo revolucionario se incorporó
de manera activa al proceso ocupando cargos importantes a nivel nacional, como
fue el de Ministra de Educación. Se graduó de Doctora en Pedagogía en 1954.
En
1952 se integró a las luchas estudiantiles en la Universidad de Oriente, donde conoció
a Vilma Espín,
uniéndose a ella en la gesta revolucionaria y en su vida personal, llegando a
surgir una amistad entre ellas de hermandad. Participó activamente en las
protestas por el golpe de Estado del 10 de marzo de 1952 y fue detenida,
junto a otros combatientes, al ser sorprendida repartiendo proclamas sobre la
situación imperante. Se vinculó a Frank País y
bajo sus órdenes formó parte del núcleo inicial que se integró al Movimiento 26 de Julio. Colaboró junto a
un grupo de revolucionarios en la búsqueda de todas las formas posibles para
ayudar a los sobrevivientes del ataque al Cuartel
Moncada. Participó en el levantamiento del 30 de noviembre de
1956 en Santiago de Cuba.
Durante
todo el periodo insurreccional cumplió diferentes responsabilidades, entre
ellas el traslado, junto con Vilma Espín,
desde Santiago de Cuba a Manzanillo de los compañeros que formaron el primer
contingente de hombres y de armas que se incorporó a las guerrillas comandadas
por Fidel Castro en
la Sierra
Maestra. De forma permanente trabajó en el avituallamiento de armas,
uniformes y medicinas para el Primer Frente Oriental. En el año 1958
(enero-agosto) realizó junto a un grupo de revolucionarias, una serie de viajes
entre Miami y
Cuba para traer armas bajo las faldas, las cuales introducían por los
aeropuertos de La Habana, Varadero y Camagüey.
En
agosto de 1958 se incorporó al Ejército
Rebelde en el II Frente Oriental Frank País dirigido
por el comandante Raúl Castro Ruz.
Participó
en la reapertura de escuelas cerradas por la tiranía y en la primera Campaña Nacional de Alfabetización.
En el II Frente Oriental se le asignó la
responsabilidad de dirigir el Departamento de Educación; se pusieron en
funcionamiento y se crearon para los niños más de 400 escuelas y se
formaron grupos para la alfabetización de combatientes en los diferentes
campamentos, hasta el Triunfo de la Revolución en que asume
la responsabilidad de superintendente provincial de Educación. En 1960
participó junto a Vilma en la creación de la Federación de Mujeres Cubanas, integrando
su Buró Nacional, primero como Organizadora y después como Secretaria General,
responsabilidad que ocupó hasta el año 1966 en que pasa al MINFAR como jefa de
la Dirección de Enseñanza y Escuelas Militares Camilo
Cienfuegos del Estado Mayor General. Fue ascendida al grado de
capitán. En 1970 fue designada directora general de Formación de Personal
Docente del Ministerio de Educación, siendo promovida
a diferentes responsabilidades, incluyendo la de ministra. Fue fundadora
del Partido Comunista de Cuba y miembro
de su Comité Central durante
tres mandatos. Laboró como analista de la Oficina de Historia de las FAR. El 11 de
septiembre del 2009 por su 80 cumpleaños se realizó un acto en
su homenaje promovido por la dirección nacional de la Asociación de
Combatientes de la Revolución Cubana (ACRC), en su sede de
La Habana Vieja,
donde uno de sus directivos, el general de división Jesús Bermúdez Cutiño, le entregó un
certificado de reconocimiento. Jorge Risquet Valdés lo denominó «un
retrato mínimo de Asela». La Juventud ― a través de Osnay Miguel Colina,
miembro del Buró Nacional de la UJC a cargo de la esfera Ideológica, Gladys Gutiérrez Bugallo,
presidenta de la FEU,
y Jennifer Bello Martínez, presidenta de
la FEEM ― le hizo llegar sus felicitaciones; ellos le
entregaron un ramo de flores y un bello cuadro de inspiración martiana.
Acudieron también José Ramón Fernández, vicepresidente
del Consejo de Ministros; la general de
brigada de las FAR, Delsa Puebla (Teté), y otros
directivos de la ACRC.
Le fue entregada la Orden Playa Girón, una de las máximas
condecoraciones que otorga el Consejo de Estado, por el general de
Ejército Raúl Castro Ruz, presidente de los Consejos de
Estado y de Ministros. Recibió también el homenaje de las Fuerzas Armadas Revolucionarias al
concedérsele la Réplica del Yate Granma por el General de Cuerpo de
Ejército Julio Casas Regueiro, exministro de las
FAR, y del Ministerio del Interior, al entregársele
un cuadro del Che por el General de Cuerpo de
Ejército Abelardo Colomé Ibarra, quien fuese
ministro del Interior. Asimismo la Asociación de
Combatientes de la Revolución Cubana reconoció la labor de esta
pedagoga. El 15 de enero de 2018 recibió junto a José Ramón Fernández, asesor del
Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, el Premio Nacional de Pedagogía 2017,
conferido por la Asociación de Pedagogos de Cuba (APC). El 24 de enero de 2018, la Academia Nacional de Canto Mariana de
Gonitch y la embajada de Rusia en Cuba, la honraron con la
Distinción al Mérito Cultural. Falleció en La Habana el 23 de enero de 2020 a
los 90 años de edad. En cumplimiento de su voluntad, su cadáver fue
cremado y las cenizas expuestas el 25 de enero en
el Panteón de los Veteranos de la Necrópolis de Colón, donde permanecieron hasta
su traslado al Mausoleo del Segundo Frente Oriental
Frank País, en Santiago de Cuba.
Referencia Bibliográfica
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