Nació el 12 de
agosto de 1969 en Nueva York pero fue en su niñez de Miami en donde comenzó a
desarrollar su inclinación por la guitarra. Luego de la Universidad y de
haberse recibido en el campo de las ciencias sociales se unió a la Miami Blues
Authority siendo acreedor en 1997 del galardón como el mejor guitarrista del
estado de Florida.
Según el prestigios
medio online All Music "Castiglia combina el hardcore blues con soul, rock
y country sabores para un sonido que atraerá tanto a los rockeros como a los
puristas del blues por igual". Compartió y comparte escenarios como
músico invitado con talentos de la talla de Merlvin Taylor, Ronnie Earl, ZZ
Top, y tanto otros maestros de estos espacios..
La cronología
de sus grabaciones es la siguiente:
2004 Quemar
2006 Las sesiones
Bittersweet
2006 Tiro la piedra
2008 Estos son los
días
2010 Mantener
encendido
2012 Viviendo el
sueño
2014 Tierra Sólida
2015 Blues Caravan
2014
2016 Perro grande
2017 Despierto toda
la noche
LA ÚLTIMA FLOR de James Thurber
La duodécima guerra mundial, como todo el mundo sabe, trajo
el hundimiento de la civilización. Pueblos, ciudades y capitales desaparecieron
de la faz de la tierra. Hombres, mujeres y niños quedaron situados debajo de
las especies más ínfimas. Libros, pinturas y música desaparecieron, y las
personas sólo sabían sentarse, inactivos, en círculos. Pasaron años y más años.
Los chicos y las chicas crecieron mirándose estúpidamente extrañados: el amor
había huido de la tierra. Un día, una chica que no había visto nunca una flor,
se encontró con la última flor que nacía en este mundo. Y corrió a decir a las
gentes que se moría la última flor. Sólo un chico le hizo caso, un chico al que
encontró por casualidad. El
chico y la chica se encargaron, los dos, de cuidar la flor. Y la flor comenzó a
revivir. Un día una abeja vino a visitar a la flor. Después vino un colibrí.
Pronto fueron dos flores; después cuatro… y después muchas, muchas. Los bosques
y selvas reverdecieron. Y la chica comenzó a preocuparse de su figura y el
chico descubrió que le gustaba acariciarla. El amor había vuelto al mundo. Sus
hijos fueron creciendo sanos y fuertes y aprendieron a reír y a correr.
Poniendo piedra sobre piedra, el chico descubrió que podrían hacer un refugio.
Muy deprisa toda la gente se puso a hacer casas. Pueblos, ciudades y capitales
surgieron en la tierra. De nuevo los cantos volvieron a extenderse por todo el
mundo. Se volvieron a ver trovadores y juglares, sastres y zapateros, pintores
y poetas, soldados, lugartenientes y capitanes, generales, mariscales y
libertadores. La gente escogía vivir aquí o allí. Pero entonces, los que vivían
en los valles se lamentaban por no haber elegido las montañas. Y a los que
habían escogido las montañas, les apenaba no vivir en los valles… Invocando a
Dios, los libertadores enardecían ese descontento. Y enseguida el mundo estuvo
nuevamente en guerra. Esta vez la destrucción fue tan completa que nada
sobrevivió en el mundo. Sólo quedó un hombre… una mujer… y una flor.
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