Maestros del Blues. Bryan Lee y una de las más bellas reflexiones sobre el amor vivido intensamente, de puño y letra de Ann Druyan, esposa de Carl Sagan
Pese a que nació en Two Rivers, Wisconsin, ewn 1945 el
“Braille Blues Daddy” es uno de los músicos más reconocidos de Nueva Orleans y
es el único de esta lista que sigue vivo. Dueño de un sonido muy
característico, Lee es uno de esos guitarristas que moldeó su estilo escuchando
por radio a Muddy Waters, Elmore James y B.B. King, A los ocho años se quedó
ciego y a los 15 empezó a tocar la guitarra con ganas. De a poco, se fue
haciendo un lugar en las bandas de su región y durante los 70 mantuvo una
amistad con Luther Allison. En 1981, Muddy Waters lo escuchó tocar durante un
concierto en Milwaukee y quedó muy impresionado con él. “Bryan no dejes de
hacer lo que haces, porque dentro de un tiempo serás una leyenda viva”, le dijo.
Eso fue inspirador para él, pero no se fue a vivir a Chicago, sino que lo hizo
mucho más al sur. Se radicó en Nueva Orleans en 1982 y con el tiempo se fue
ganando un lugar de privilegio en la noche del French Quarter, especialmente en
el Old Absinthe House Bar. En total grabó ocho discos de estudio, tres en vivo
y tiene su Greatest Hits, todos para el sello Justin Time. Entre sus pergaminos
también está ser el mentor de Kenny Wayne Shepherd. Pese a los avatares de la
vida, la ceguera, delicados problemas de salud y el huracán Katrina, Lee no
deja de hacer lo que más la gusta.
Fuente: Malbec y Blues
http://malbecblues.blogspot.com.ar/2012/03/blues-ciegas.html
Ann Druyan:
"Cuando mi
esposo murió, como era tan famoso y conocido por no ser creyente, mucha gente
venía a mí (aún pasa, a veces) y me preguntaba si Carl (Sagan) cambió de idea
al final y se convirtió a una creencia en el más allá. También me preguntan con
frecuencia si creo que lo veré de nuevo. Carl enfrentó su muerte con un coraje
incansable y nunca buscó refugio en ilusiones. La tragedia era que sabíamos que
no volveríamos a vernos. No espero reunirme nunca con Carl. Pero lo grandioso
es que cuando estuvimos juntos, por casi veinte años, vivimos con una intensa
valoración de lo breve y preciosa que es la vida. Nunca trivializamos el
significado de la muerte fingiendo que no era una despedida definitiva. Cada
momento particular en que estuvimos vivos y estuvimos juntos fue milagroso,
pero no milagroso en el sentido de inexplicable o sobrenatural... Que el puro
azar pudiera ser tan generoso y tan amable... Que pudiéramos encontrarnos el
uno al otro, como escribió Carl tan bellamente en Cosmos, "en la vastedad
del espacio y en la inmensidad del tiempo"... Que pudiéramos estar juntos
durante veinte años. Eso es algo que me sostiene y es mucho más significativo.
La forma en que me trató y yo lo traté a él, la forma en que nos cuidamos el
uno al otro y a nuestra familia, mientras vivió. Eso es algo mucho más
importante que la idea de que lo veré algún día. No creo que vuelva a ver nunca
a Carl. Pero lo vi. Nos vimos el uno al otro. Nos encontramos el uno al otro en
el cosmos, y eso fue maravilloso".
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